Viernes, 18 de mayo de 2018

MENU

¿Somos tan diferentes? La destrucción de empleos por las nuevas tecnologías en Uruguay

, siguiendo una metodología diseñada por la Universidad de Oxford[3]. La conclusión fue que el 54 % de las personas en Uruguay ocupan posiciones que podrían ser sustituidas por el avance de la automatización.

Ante este tipo de estudios la reacción mayoritaria fue la usual en Uruguay: “Eso pasa en otras partes del mundo pero Uruguay es diferente”.

El carácter de reacción automática no quita validez a la hipótesis: Uruguay es un país que tiene características atípicas que llevan a que los procesos que se dan en el resto del mundo no se reproduzcan aquí de la misma manera y al mismo ritmo. Admitiendo la legitimidad científica de esa hipótesis los profesores Pablo Regent, Ignacio Munyo y quien escribe nos propusimos someterla a examen, es decir, procuramos explorar en qué medida las particularidades de Uruguay y de cada sector productivo incidirán en la velocidad del cambio que se anticipa. A esos efectos nos formulamos las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los factores locales que aceleran o frenan la incorporación de nuevas tecnologías que impactan en la estructura del empleo? ¿Cómo se comportan esos factores locales en cada uno de los sectores productivos nacionales?

 

Los factores locales con impacto en el cambio tecnológico

 

Como respuesta a la primera pregunta identificamos seis factores:

  1. Peso del sector público dentro de cada sector productivo. Cuando el sector público tiene un peso relevante en la estructura de un sector productivo se dan condiciones que permiten frenar la velocidad del cambio provocado por las nuevas tecnologías. Hay varias razones para esto sea así. En primer lugar, los objetivos que el sector público se plantea en sus actividades son múltiples, y algunos de ellos son contradictorios con la búsqueda prioritaria de la eficiencia o la rentabilidad. En segundo lugar, la inamovilidad de los funcionarios públicos —ya sea con base legal o fáctica— hace que los procesos de automatización no necesariamente deriven en un ahorro de recursos. Por último, que el sector público tenga un papel hegemónico en la organización de un sector suele derivarse en la capacidad de transferir los costos de su ineficiencia a los restantes sectores productivos, a los consumidores o a los contribuyentes.
  2. Transabilidad de los bienes o servicios involucrados. Cuando un sector productivo genera productos transables se enfrenta a la competencia de los productos del resto el mundo, ya sea en el mercado doméstico como en terceros a los que eventualmente exporte. Los productores de bienes transables tendrán que competir en esos mercados (interno y externo) con productores de otros países que sí habrán incorporado las ventajas competitivas que el cambio tecnológico les aporta. No seguir su camino se pagará con el potencial desplazamiento tanto en el mercado doméstico como en los mercados de exportación.
  3. Barreras de entrada al sector. Las barreras de entrada son los obstáculos que dificultan o impiden que nuevas empresas ingresen a un sector productivo. Si las barreras que tienen las empresas para ingresar al sector son altas las empresas ya instaladas estarán protegidas de la amenaza de la aparición de nuevas empresas que surjan con los cambios tecnológicos ya incorporados en su configuración original.
  4. Nivel de sindicalización y su actitud ante el cambio tecnológico. Es esperable que si los sindicatos perciben que las nuevas tecnologías constituyen una amenaza para los intereses de sus afiliados y creen que es viable evitar el cambio, hagan lo necesario para frenarlo. Si el sindicato tiene peso dentro del sector podrá ser eficaz en el logro de ese objetivo. Un ejemplo donde se combinan el carácter público y la sindicalización con frenos al cambio tecnológico se ha dado con la resistencia del gremio de AEBU a los procesos de reestructura del BROU tendientes a aprovechar las nuevas tecnologías[4]. Sindicalización y oposición al cambio tecnológico no son, sin embargo, sinónimos. Los sindicatos pueden percibir el cambio tecnológico como una oportunidad para lograr mayores niveles de ingresos de los trabajadores por la vía del aumento de la productividad y un enriquecimiento de las tareas, en cuyo caso pueden convertirse en aliados o incluso promotores de los procesos de cambio.
  5. Nivel de competencia en el sector. En sectores sometidos a altos niveles de competencia, los márgenes de ganancia y el poder de mercado de las empresas son reducidos. Esto lleva a que cuando se introducen cambios tecnológicos que tienen un impacto significativo en la productividad, todos los competidores se vean forzados a adoptarlos en el afán de sobrevivir.
  6. Peso de la masa salarial en la estructura de costos. En aquellos sectores en los que la masa salarial tiene una alta incidencia, la reducción de costos que puede implicar el empleo de las altas tecnologías puede tener un impacto muy fuerte en el precio final, lo que lleva a que las presiones en ese sentido sean muy altas. En sectores en los que la mano de obra tiene poca incidencia la incorporación lenta y progresiva de los cambios es una opción viable.

De esta forma, estos seis factores inciden en la velocidad a la que se incorporarán los cambios tecnológicos que afectan la estructura del empleo. Por lo tanto, para poder determinar a qué velocidad es esperable que se introduzcan los cambios en un sector productivo nacional no solamente necesitamos saber en qué medida será afectado por las nuevas tecnologías, sino que también es necesario establecer en qué grado cada uno de estos factores actuará como un estímulo o un freno así como el resultado de su acción conjunta. En el Cuadro 1 hemos resumido cómo cada una de estas seis variables puede actuar como acelerador o freno de los procesos de cambio, pudiendo adoptar configuraciones intermedias que nos obligan a superar la dicotomía frena/acelera e incorporar graduaciones intermedias.

 

Cuadro 1

Las variables de freno/aceleración en la incorporación de las nuevas tecnologías de automatización

cuadro 1

 

Evaluación de la velocidad y el efecto de las nuevas tecnologías de automatización

Hemos identificado ya los factores relevantes, que pueden ser agrupados en dos grandes dimensiones. Una de ellas es el impacto potencial del cambio tecnológico en la estructura de recursos humanos de un sector productivo. La otra dimensión es el efecto conjunto de las seis variables analizadas en la aceleración o freno de los procesos de cambio tecnológico dentro de cada sector. A partir de estos factores de caracterización podríamos agrupar a los distintos sectores productivos en cuatro categorías, tal como se muestra en la Figura 1.

 

Figura 1

La matriz de velocidad e impacto del cambio tecnológico

figura 1 

 

Un sector productivo puede enfrentar altas o bajas probabilidades de ser impactado por las nuevas tecnologías. Los cuadrantes superiores de la Figura 1 corresponden a sectores con altas probabilidades de ser impactados y los cuadrantes inferiores a bajas probabilidades de ser impactados. Al mismo tiempo, cada sector productivo enfrentará resistencias o estímulos al cambio. En la Figura 1 los cuadrantes de la izquierda se corresponden a sectores que enfrentarán resistencias al cambio y los de la derecha estímulos. De la combinación de ambas dimensiones tenemos cuatro categorías. A cada una de ellas le hemos dado el nombre de una persona o personaje que refleje el concepto básico que se procura transmitir. La categoría Usain Bolt es el cuadrante superior de la derecha. Se encuentran allí los sectores que correrán rápidamente y sin dificultades detrás del cambio. Se trata de sectores con alta probabilidad de ser impactados por el cambio tecnológico y en los que los factores estimulan que ese cambio se realice. El cuadrante superior de la izquierda es la categoría Thiago, por atleta brasileño Thiago Braz Da Silva, el último campeón olímpico de salto con garrocha. Aquí también la presión es para ir rápido, pero los obstáculos son intimidantes. Las probabilidades de impacto el cambio tecnológico también son altas pero los factores de resistencia al cambio predominan sobre aquellos factores que lo aceleran. El cuadrante de abajo a la derecha es la categoría Johnnie Walker, donde no hay necesidad de correr, pero no hay obstáculos para avanzar. Son sectores con baja probabilidad de ser impactados por el cambio tecnológico y con bajas barreras al cambio. Son sectores que cuando aparecen nuevas tecnologías las incorporarán sin urgencias ni grandes dramatismos. Por último, está el sector Homero Simpson, abajo a la izquierda. Aquí las probabilidades de cambio son bajas y las resistencias muy altas, por lo que el inmovilismo está asegurado.

 

Metodología para las mediciones sectoriales

Caracterizar cada sector productivo nacional en función de estas dos dimensiones exige establecer instrumentos de medición específicos.

La población sobre la cual se realizarían las mediciones fue definida como los 134 sectores productivos nacionales que tienen más 2000 trabajadores y que en su conjunto dan empleo al 90 % de las personas ocupadas.

El impacto de las nuevas tecnologías sobre la estructura de empleo del sector se midió a través de la probabilidad de robotización para cada sector, calculada como la probabilidad de robotización promedio de todas las personas ocupas en el sector. Las probabilidades para cada ocupación surgen del estudio de Frey y Osborne, en el que se calcula el riesgo de robotización de cada ocupación en base al contenido de percepción y manipulación, capacidad creativa e inteligencia social (cualidades identificadas como difíciles o imposibles de automatizar). Para llegar a los resultados por sector productivo en Uruguay, se utilizaron los datos de la Encuesta Continua de Hogares elaborada por el INE, la cual constituye una muestra representativa de la población de Uruguay, y en la que se dispone de información de la ocupación y del sector de actividad de cada individuo. Fue entonces posible asignar a cada individuo una determinada probabilidad de robotización de acuerdo a su ocupación, para luego, con el dato del sector en que trabaja cada persona ocupada, calcular el promedio de las probabilidades de robotización de todas las personas ocupadas en un sector. De esta forma, se obtuvo una aproximación al impacto potencial de la tecnología en el empleo de cada sector productivo.

Para la medición de los factores de estímulo o freno a los cambios tecnológicos se definió una escala para cada una de esas seis variables analizadas. Los puntajes definidos fueron de -2, -1, 1 y 2, siendo -2 la máxima resistencia al cambio y 2 la máxima aceleración que la variable puede aportar a la introducción del cambio. Los criterios que se emplearon para asignar las distintas puntuaciones a las cinco primeras variables se detallan en el Anexo I.

Se procedió a asignar puntuaciones en cada una de las seis variables para cada uno de los 134 sectores productivos a partir del conocimiento que los autores tenían de la realidad de cada sector. El siguiente paso fue validar estas puntuaciones a partir de una encuesta realizada entre los egresados del IEEM para cinco de las seis variables[5], habiéndose obtenido 567 respuestas[6]. En la encuesta se solicitaba a los egresados —los cuales son cuadros intermedios y altos de empresas en la enorme mayoría de los sectores productivos estudiados— que calificaran a sus respectivos sectores de actividad en cinco de las seis variables (no se incluyó el peso de la masa salarial). La encuesta contenía en detalle los criterios a partir de los cuales debían asignar la clasificación para cada variable. La encuesta no contenía información con relación a cuál sería la calificación que cada clasificación generaría. La coincidencia de las calificaciones originalmente realizadas con relación a las que surgieron de la encuesta fue muy alta. Las principales diferencias surgieron en lo referente al nivel de competencia dentro del sector y en el peso y rol de la fuerza sindical, cuya información relevante no es de sencillo acceso a quienes no tienen un conocimiento desde dentro del sector bajo análisis.


Resultados obtenidos

Figura 2

Impacto potencial de la tecnología en los puestos de trabajo

figura 2

Fuente: Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, en base a datos del INE y datos propios.

Una vez que hemos determinado para cada sector la probabilidad de impacto de las nuevas tecnologías y cuál será el resultado neto de las seis variables analizadas en acelerar o frenar los procesos de cambio podemos ubicarlos en nuestro cuadro, tal como aparece en la Figura 2. Por encima de la línea horizontal están aquellos sectores con una probabilidad promedio de robotización de más de un 50 % y por debajo los que tienen una probabilidad menor. A la derecha de la raya vertical se ubican aquellos sectores cuya puntuación final resultante de la suma de la puntuación de los seis factores analizados indica que el efecto predominante será acelerar los procesos de cambio. A la izquierda están aquellos sectores en los que el efecto acumulado de los factores es frenar u obstaculizar. Cada sector se representa con una burbuja cuyo tamaño refleja la cantidad de personas que ocupa.

 

A continuación analizamos un ejemplo puntual en cada uno de los cuadrantes (Ver Figuras 3 a 6).

 

 Figura 3

Impacto potencial de la tecnología en los puestos de trabajo

El caso de la cría de ganado

figura 3

Fuente: Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, en base a datos del INE y datos propios.

En el sector Usain Bolt tenemos, por ejemplo, al sector de la cría de ganado, con 56 000 puestos de trabajo ocupados.

Se trata de un sector organizado sobre la base de la actividad privada. Los bienes que producen son transables. No hay barreras que impidan la instalación de nuevas empresas. No hay sindicatos que obstaculicen la incorporación de las nuevas tecnologías. Hay un ambiente de fuerte competencia en el sector. El único factor que no actúa como un acelerador del cambio es la baja incidencia que la masa salarial tiene en los costos de producción.

 

Figura 4

Impacto potencial de la tecnología en los puestos de trabajo

Actividades especializadas de diseño

figura 4

Fuente: Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, en base a datos del INE y datos propios.

 

En el sector Johnnie Walker tenemos, por ejemplo, las actividades de diseño, con 3000 personas ocupadas. Se trata de un sector en el que las nuevas tecnologías no provocarán desplazamiento de los puestos de trabajo debido a que lo que aquí lo que importa es la creatividad y las habilidades blandas vinculadas a la interacción humana, lo que es difícil de suplantar por las nuevas tecnologías. Sin perjuicio de ello, cuando hay oportunidades de cambio tecnológico se aprovecharán, porque los distintos factores están alineados como aceleradores del cambio. Aquí las empresas que actúan son privadas, no hay barreras que impidan el ingreso de nuevas y hay mucha competencia. No hay sindicatos que obstaculicen el cambio y la masa salarial tiene un fuerte peso en la estructura de costos. El único factor que no actúa como un acelerador del cambio es que  se trata de un sector de servicios que a pesar de los avances tecnológicos todavía no está expuesto fuertemente a la competencia de servicios importados.

 

 

Figura 5

Impacto potencial de la tecnología en los puestos de trabajo

Enseñanza secundaria

figura 5

Fuente: Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, en base a datos del INE y datos propios.

 

En el sector Homero Simpson tenemos, por ejemplo, a la enseñanza secundaria. Ocupa a 24 000 personas. Tampoco aquí se proyecta que las nuevas tecnologías tengan un alto impacto en el corto o mediano plazo. En lo que respecta a las variables de aceleración o freno del cambio presentan resultados contradictorios, si bien el resultado neto es de freno. Como barreras al cambio tenemos el peso relevante que en la organización del sector tienen el sector público y los sindicatos, y que los servicios educativos son servicios. Por otro lado, tenemos los factores que actúan en sentido opuesto, como aceleradores del cambio: bajas barreras de entrada, bastante competencia y alta incidencia de la masa salarial.

 

 

Figura 6

Impacto potencial de la tecnología en los puestos de trabajo

Refinación de petróleo

figura 6

Fuente: Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM, en base a datos del INE y datos propios.

 

Por último, en el cuadrante Thiago tenemos la refinación de petróleo, léase, ANCAP, con unas 2000 personas ocupadas. Es un sector que ocupa poca gente, pero que tiene un enorme efecto derrame sobre el resto de la economía. Es el único sector de todos los sectores analizados en el que todas las variables están alineadas a un nivel máximo para ser frenos al proceso de cambio. Se trata de un sector de producción enteramente público, en el que el monopolio legal impide el ingreso de nuevas empresas, lo que constituye una barrera infranqueable para los productos importados. Los sindicatos son agentes activos en el freno al cambio y la masa salarial tiene una baja incidencia, lo que hace que los sobrecostos del no incorporar nuevas tecnologías sean más fáciles de soportar.

 

Para sintetizar, recordemos que nuestro punto de partida era saber en qué medida los procesos de incorporación de las nuevas tecnologías serían más rápidos o más lentos en Uruguay, así como cuál sería el impacto de la destrucción de los puestos de trabajo que se volverán obsoletos. Hay tres sectores (Thiago, Homero Simpson, Johnnie Walker) en los que los cambios no tendrán un impacto inmediato. En los sectores Homero Simpson y Johnnie Walter (26% y 6% de las personas ocupadas, respectivamente) porque las nuevas tecnologías no los impactan. En el sector superior de la izquierda, el sector Thiago (10% de las personas ocupadas), no habrá un impacto inmediato porque las resistencias y obstáculos frenarán los procesos de cambio. Estos tres sectores vemos que ocupan relativamente poca gente. En cambio, la categoría en la que están las tres quintas partes de los puestos de trabajo (el cuadrante Usain Bolt, que representa el 57 % de la ocupación, lo que es equivalente a unas 915 000 personas) es donde factores analizados acelerarán los procesos de cambio.

 

Conclusiones 

Contrariamente a la percepción mayoritaria, los procesos de cambio tecnológico que impactarán en el grueso de los puestos de trabajo no solo no están siendo frenados por idiosincrasias locales, sino que la implementación de las nuevas tecnologías que desplazarán puestos de trabajo está siendo impulsada por esos factores.

Es necesario tener presente que no es necesario que las nuevas tecnologías lleven a la desaparición de un puesto de trabajo, sino que basta con que incrementen la productividad de algunos de los trabajadores a un ritmo muy superior al que aumentan las ventas del sector. A vía de ejemplo, los sistemas de Inteligencia Artificial permiten contestar consultas de cliente por chat o por voz. El video reciente del funcionamiento de Google AI atendiendo una llamada telefónica para reservar hora en una peluquería o a un restaurante son ejemplos impactantes de los logros alcanzados[7]. Estos sistemas están mejorando a un ritmo acelerado su desempeño… pero no pueden contemplar el 100% de los casos y es dudoso que lo logren en el corto o mediano plazo. Esto implica que se seguirá necesitando una persona para atender un grupo reducido de casos demasiado complejos. El puesto no desaparecerá, pero complementado con los sistemas de Inteligencia Artificial lograrán una productividad tal que se reducirá la cantidad de puestos de trabajo humanos requeridos para esa tarea.

Es cierto que la introducción de nuevas tecnologías al mismo tiempo que harán obsoletos ciertos puestos de trabajo generará otros nuevos, pero esto no es un proceso sencillo ni libre de exigencias. Probablemente los trabajos que generarán las nuevas tecnologías se polarizarán entre puestos que exijan muy altas calificaciones y habilidades y otros que no.  En el caso de los primeros implica el desafío de procesos de recapacitación exigentes a una enorme cantidad de personas que ya hace tiempo ha abandonado el sistema educativo. En el caso del segundo tipo de puestos de trabajo, la razón de la no automatización allí es que los salarios de los nuevos puestos son tan bajos que no se justifica la automatización. Este panorama nos enfrenta a una situación inédita. No tenemos antecedentes de un desafío de semejante envergadura en la historia del país en cuanto a administrar procesos de cambio tecnológico que afecten a tantas actividades productivas y a tantas personas, todo ello a un ritmo que todo indica será muy rápido.

Paralelamente a la destrucción de empleos se da un proceso de generación de otros, pero ello introduce una serie de desafíos que parecen intimidantes. En primer lugar, los nuevos puestos exigirán nuevos conocimientos, habilidades y actitudes. Esto plantea demandas al sistema educativo de enorme envergadura, no solo en el diseño curricular sino en las capacidades de los docentes involucrados. En segundo lugar, a diferencia de otros procesos de cambio tecnológico que afectaron a un grupo reducido de sectores en particular, aquí estamos ante una afectación generalizada y simultánea de la enorme mayoría de las actividades productivas. Cuando se dieron estos procesos en el pasado muchos de los trabajadores afectados se insertaron en los sectores no afectados por el cambio, cosa que ahora no es viable. El tercer lugar, el proceso generará una gran cantidad de personas adultas con necesidades de recalificación lo que plantea demandas al sistema educativo que son diferentes en contenido y dimensiones a las actualmente existentes. En cuarto lugar, la creación de los nuevos puestos de trabajo dependerá más de la persona y menos de la empresa. Vamos a una nueva estructuración de la economía donde las empresas tradicionales van siendo progresivamente desplazadas por un nuevo tipo de empresa que se parece más al trabajo por proyecto o al ejercicio profesional liberal. Ese puede ser un entorno muy intimidante para quien su trabajo solía ser de carácter rutinario y en el marco de un entorno muy controlado.

Todo esto plantea un gran problema que se avecina y que exige diseñar e implementar soluciones complejas. El negarse a ver el problema hasta que lo tengamos arriba lleva a reducir radicalmente la eficacia de las soluciones que se puedan implementar.

 


 

[1]     Pablo Regent, Ignacio Munyo y Valeria Fratocchi
[2]     Ver Revista de Negocios del IEEM, n.o 83, junio de 2016.
[3]     Ver Frey, C. y M. Osborne: “Future of employment: how susceptible are jobs to computerization”,  International Forecasting and Social Change 114, 254-280, 2017.
[4]     “La ola digital transforma el funcionamiento de la banca tradicional”, El Observador, 19/11/2017, https://www.elobservador.com.uy/la-ola-digital-transforma-el-funcionamiento-la-banca-tradicional-n1143046
[5]     Tal como ya hemos hecho referencia el peso de la masa salarial se puntuó a partir de información estadística, razón por la cual la opinión de los encuestados no habría aportado información de utilidad.
[6]     La base de egresados asciende a 3300 personas.
[7]     https://www.youtube.com/watch?v=d-v0rfrrTAU

Leonardo Veiga

Autor: Leonardo Veiga

Contador Público, Universidad de la República; Licenciado en Administración, Universidad de la República; Master en Dirección y Administración de Empresas, IEEM; CPCL, Harvard Business School, EE.UU., PhD Universidad de Navarra. Es profesor de Gestión de la Innovación y de Economía Política (IEEM/UM) y de Prácticas Desleales de Comercio y Defensa Comercial (CEA/ADAU). Es miembro del directorio del Centro de Innovación Tecnológica SEPÉ. Fue consultor del Programa Nacional de Desburocratización (PRONADE), del Plan de Desregulación del Comercio Exterior y las Inversiones (PLADES), miembro del Board del Global Entrepreneurship Monitor, Director del MBA del IEEM/UM y Coordinador de la carrera de Contador Público en la FCCEE/UM.