Domingo, 2 de agosto de 2015

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Suicidio, epidemia nacional

Pocas situaciones de vida conmocionan tanto a una familia, un grupo de amigos y al resto de la sociedad como el enterarnos de que alguien ha muerto por acción propia, que se ha suicidado.

Personalmente he estado vinculada a algunos casos, por amistad, y especialmente recuerdo a un compañero de facultad, brillante, querido por todos, pero que escondía evidentemente grandes dolores que no fueron fáciles de ver……

El suicidio en Uruguay tiene una importancia especial, teniendo en cuenta que es la segunda causa de muerte de los jóvenes antes de los 25 años, y que en términos generales tiene una prevalencia que lo ubica en el primer lugar junto a Cuba en América, y en el primer tercio en el resto del mundo.

En el mundo mueren cerca de un millón de personas por año por esta causa, en su mayoría varones, y las edades en que con más frecuencia ocurre son la adolescencia/juventud y la tercera edad.

Lo más importante en este tema es que se trata de una situación que se puede prevenir, y que la organización mundial de la salud está ocupándose en promover y capacitar a diferentes colectivos de educadores, rescatistas, comunicadores, para disminuir globalmente las cifras de mortalidad por esta causa.

Estas líneas que comparto tienen como objetivo el apoyar y difundir estas estrategias, describiendo lo que sucede en nuestro país.

El suicidio en Uruguay, cifras y tendencias

De acuerdo a lo que describe la tabla 1, elaborada en base a los datos del INE, y del MSP,  en la que se recogen las tasas de suicidio y número total anual de muertes por suicidio en Uruguay, podemos encontrar que la variación ascendente de este problema es constante, y que urgentemente requiere intervenciones que lo detengan.

 

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Un análisis semicuantitativo, sin pretensiones estadísticas especiales, muestra fenómenos curiosos en la evolución del número de suicidios a través del tiempo. Para mostrarlo, elaboramos esta gráfica

 

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Se observa que hay tres períodos bastante diferentes, uno desde 1900 a 1935, otro de 1935 a 1990 y otro desde 1990 al presente. En el período 1900-1935 se observa que el número de suicidios se multiplica por tres. Luego, durante 55 años, en 1935- 1990 el número de casos permanece promedialmente constante, con algunos picos de los que hablaremos más adelante. A partir de 1990 el número de casos se dispara y crece aún más rápidamente que en 1900-1935, hasta llegar en nuestros días a un valor doble al que tenía en 1990.

En la gráfica se ven algunos picos fácilmente asociables a hitos históricos notables. Las dos dictaduras tienen su presencia en la gráfica, así como las dos grandes crisis, en 1982 con la ruptura de la tablita y la más reciente de 2002. Incluso hay un pico en 1956 que puede estar correlacionado con un hecho histórico: la formación del Mercado Común Europeo (1957) y la sustitución de la hegemonía británica por la estadounidense en América Latina, que dejó a las producciones exportables uruguayas a la deriva. El país dependía financieramente de USA (con una economía competitiva y no complementaria), mientras que su tradicional mercado europeo se cerraba para las carnes.

De cualquier forma, estas consideraciones son especulativas y deberán ser objeto de un análisis mucho más profundo que el que pretende este artículo. Más información podemos obtener si graficamos la tasa de suicidios (número de suicidios cada 100.000 habitantes)

 

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Aquí se ve un fenómeno relacionado con lo que hablábamos antes. En 1900-1935 la tasa de suicidios subió de continuo, para ingresar luego del pico de 1934 en una pronunciada bajada (de más de 17 a menos de 9). La racha se corta alrededor de 1990 e ingresamos en una subida más acelerada que nos lleva a números similares a los de 1934 (además del notorio pico de 2002). Parecería ser que luego de esa crisis se llegó a una cierta estabilidad, que puede derivarse tanto de la mejor situación económica como de otros factores.

Todo lo anterior muestra que estamos frente a un problema actual, no únicamente relacionado con crisis económicas puntuales sino con causas más fundamentales. Es más, los últimos años han tenido tasas especialmente altas y constantes, no coincidiendo con situaciones macroeconómicas negativas. No se observó que los últimos 10-12 años, de bonanza relativa, hayan producido el mismo efecto decreciente que se vio entre 1935 y 1990. La situación de Uruguay, en rojo en la siguiente captura de pantalla de un atlas elaborado en base a los datos de la OMS, puede catalogarse sin reserva como de epidemia nacional.

 

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La mitad de las personas que se suicidan tienen menos de 44 años, y un 30% del total tiene menos de 30. Los hombres se suicidan más que las mujeres, aunque las mujeres tienen mayor cantidad de intentos de suicidio que los varones. Según los últimos datos disponibles en este enlace de la OMS, la tasa de suicidio de varones es 20.0 y la de mujeres 5.2. Las formas frecuentemente “elegidas” para el suicidio son el ahorcamiento y las armas de fuego. La mayor cantidad de tentativas de suicidio en Uruguay se observaron entre los años 2007 y 2009.

Es importante destacar que puede haber fallecimientos que de alguna manera fueron auto provocados pero no aparecen como tales, como ejemplo las intoxicaciones, accidentes de tránsito con flagrante imprudencia, son ejemplo de ellos. La observación de estas conductas cuando no terminan en la muerte puede ayudar a prevenir una situación extrema posterior que resulte en el fallecimiento.

Teniendo en cuenta la trascendencia de este problema en los más jóvenes, me detendré en ese segmento de edad, para poder aportar estrategias, caminos, de prevención o detección precoz de este problema.

Caracterización y prevención de suicidio en los adolescentes y jóvenes

La prevención de suicidio de niños y adolescentes es de alta prioridad, y la inclusión de esta etapa vital en las instituciones educativas proveen de un muy buen escenario para un abordaje preventivo, que se extenderá también en los años posteriores.

Para una adecuada planificación de esta prevención, es importante conocer los factores protectores,  los factores que aumentan el riesgo, y las conductas que deben dejar en alerta a quienes están en contacto con ellos para este abordaje.

Factores protectores Factores de riesgo
Familiares Familiares

·         Buena relación con la familia

·         Apoyo familiar

·         Psicopatología de los padres, adicciones, antecedentes de suicidio en la familia

·         Escaso tiempo de cuidado, desatención, violencia intrafamiliar

·         Divorcio, separación o muerte de padres o cuidadores

·         Padres o cuidadores excesivamente autoritarios

Estilo cognitivo y personalidad Estilo cognitivo y personalidad

·         Buenas habilidades sociales

·         Confianza en sí mismo

·         Búsqueda de ayuda ante dificultades

·         Receptividad hacia experiencias y soluciones de otras personas

·         Receptividad hacia conocimientos nuevos

 

·         Humor inestable, enojo, agresividad

·         Comportamiento antisocial

·         Alta irritabilidad e impulsividad

·         Rigidez de pensamiento

·         Escasa habilidad de resolución de problemas ante dificultades

·         Fantasía de grandeza alternando con desvalorización

·         Sentimiento de inferioridad e incertidumbre, petulancia, ansiedad excesiva ante pequeñas decepciones o malestares físicos

Factores culturales y sociodemográficos Factores culturales y sociodemográficos

·         Integración social, participación en deportes, asociaciones religiosas, clubes, etc

·         Buena relación con los compañeros

·         Buena relación con profesores y otros adultos

·         Apoyo de personas relevantes

·         Bajo status socioeconómico, desempleo en la familia, bajo nivel educativo

·         Baja integración a grupos

·         Dificultades en la inclusión por pares a consecuencia de características propias o de su cultura

Fuente: http://www.who.int/entity/mental_health/media/en/63.pdf?ua=1

Señales de alerta

Los jóvenes dan habitualmente varias señales que indican que se encuentran en riesgo de cometer suicidio.

Algunos de ellos son: cambio dramático que afecta el desempeño académico o laboral, falta de interés en las actividades cotidianas, descenso general e inesperado de las calificaciones, comportamiento inadecuado, ausencias inexplicables, fumar o usar drogas en forma inadecuada, incidentes con pares con inusual violencia. Ante estas situaciones se debería buscar la manera de intervenir para evaluar adecuadamente el problema que está viviendo el joven. Esto, junto a intentos de suicidios previos, depresión, y la existencia de factores de riesgo en el entorno o su propia personalidad debe inevitablemente alertar y provocar acciones preventivas.

Es de vital importancia que se encuentren mecanismos para evitar estas muertes, en todas las edades. La organización mundial de la salud ha desarrollado instructivos para cada uno de los colectivos profesionales, que tratan con distintos segmentos de población de riesgo, y para la población en general.

Todas estas medidas e instructivos se pueden encontrar en la página de la OMS, a la que puede accederse clickeando sobre este link.

Programas en Uruguay

En enero de 2007 se promulgó la Ley Nº 18.097, que declara el día nacional para la prevención del suicidio y asimismo establece que:

  • El señalado día las instituciones educativas de carácter público y privado, así como las instituciones públicas que tengan relación con la prevención del suicidio, deberán realizar actividades brindando información calificada y veraz sobre la problemática y su abordaje.
  • Será obligatoria la capacitación del personal de la salud pública y privada, bomberos y funcionarios policiales en la atención de personas con señales de comportamiento suicida, así como en el abordaje del rescate.
  • Los medios de comunicación pública contribuirán, según sus posibilidades, a la difusión de información sobre las organizaciones de ayuda a las personas en situación de riesgo, incluyendo ubicación y teléfono de las mismas.
  • Se promoverá la ubicación de un servicio social de cabinas telefónicas en todo el país en lugares de alta ocurrencia de suicidios.

Por otra parte, se desarrolló el Plan nacional de prevención del suicidio, cuyo contenido se puede encontrar clickeando sobre este enlace. Este plan tiene cometido bajar la incidencia del suicidio, entendiéndolo como una de las prioridades de la salud mental. La actualización de los datos en referencia a este tema, y las acciones tomadas, se pueden encontrar en este enlace.

Seguramente todos los que están leyendo tienen algún conocido, amigo o familiar que murió por esta causa. Y sí, son varios cientos por año. El dolor y las preguntas que dejan son infinitos.  Apoyarnos en los “factores protectores”, revitalizar las bases de relacionamiento con las personas, fortalecer el afecto, apoyar a familiares, personalizar los vínculos educativos, y laborales, atender especialmente los cambios que puedan ser un riesgo para la depresión, porque no son percibidos por el que lo sufre, son caminos que no requieren inversión monetaria, y cuyo resultado es impactante, no solo para este aspecto, sino para la felicidad del otro.

Cecilia Hackembruch

Autor: Cecilia Hackembruch

Doctora en Medicina. Especialista en economía de la salud y calidad de servicios de salud. Health senior manager.

  • JULIO CESAR ILHA ROSAS

    Uruguay es un país naturalmente gris. Su gente, de perfil bajo, en
    su mayoría introvertidos, silenciosos, moderados e independientes, en ese
    contexto la depresión es un mal común.

    El suicidio
    es un azote entre los jóvenes. Así ha sido siempre, independientemente de los
    factores culturales, sociales o familiares. Importa poco el desmembramiento de
    una familia para esta plaga. Particularmente vengo de padres separados, desde
    temprana edad. Muchos hermanos, factores negativos en el entorno, distintos
    potenciadores, sin embargo la vida es lo más preciado para todos nosotros.
    ¿Cuál es el verdadero problema?. ¿Cómo se produce la enfermedad?

    …Hablamos
    en este caso de una patología perfectamente identificable; la depresión. Todos
    los seres humanos nacemos con tendencias hacia diversas patologías
    psicológicas: DEPRESIÓN, PSICASTENIA, EPILEPSIA, PARANOIA, ESQUIZOFRENIA,
    HISTERIA O DELIRIO , entre otras tantas… Mientras que permanecen como
    tendencia no hay problema. Pero en esta etapa podemos detectar fácilmente los
    síntomas; conductas cambiantes, estados emocionales de euforia, precedidos por
    angustia y depresión, falta de continuidad en esfuerzos o emprendimientos (es
    normal que empiecen estudios o proyectos, abandonen, empiecen otras cosas para
    luego volver a abandonar). En estos casos pueden existir un sin fin de pistas
    que pueden ponernos en alerta, especialmente con aquellas personas que son
    DEPRESIVAS, en función de que son las únicas que pueden desembocar en conductas
    maníaco depresivas, que al final son las que impulsan a la persona hacia el
    intento de quitarse la vida. En la mayoría de los casos de forma
    sorprendente… No importa la edad, la condición social o económica, la
    tendencia sexual o la aplicación en los estudios…simplemente pasa porque la
    enfermedad se ha desarrollado y pierden la conexión con la familia, el entorno
    y la realidad.