Martes, 2 de junio de 2015

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Terminó una era, pero no es el fin

Análisis de Edward Piñón

Edward Piñon
Los que se quedaron en un costado, sin poder torcer los votos de quienes irresponsablemente mantuvieron su adhesión para pagar favores, hoy están soltando sus risas irónicas. Aunque, seguramente, lo hagan sin terminar de comprender qué fue lo que cambió sustancialmente para encontrar, tres días después, aquella actitud que fuera reclamada hasta personalmente por uno de los miembros más importantes del mundo fútbol

Llegó el fin de Joseph Blatter. No ocurrió ni el día que se lo pidió Michel Platini ni pocas horas después de enterarse que su entorno estaba jaqueado por denuncias de corrupción. Se fue sí, pero curiosamente lo hizo después de haber conservado el sillón presidencial y de prometer que iba a encarar una profunda transformación de la FIFA porque él era el hombre indicado para llevarla adelante.

Suena raro, hay algo que falta conocer y, obviamente, eso no está en el discurso que el suizo ofreció ante los periodistas sin admitir preguntas. ¿Qué pasó? ¿Se habrá enterado de algo peor? ¿Habrá entendido que con él en el cargo no se podía modificar nada? ¿Lo habrá llamado de nuevo Platini? ¿Se conocerá algún día la auténtica razón de este viraje?

A lo mejor la intensa protesta que llevaron adelante aquellos que entendieron que de una situación tan turbia solamente se salía por el camino de la limpieza a fondo fue lo que terminó de convencerlo. O, quizás, como señala ahora, al sentirse largamente desacreditado por dirigentes tan relevantes del fútbol mundial entendió que lo mejor era tomar distancia para no cambiar esos efusivos complacientes abrazos y besos de reconocimiento por silbidos y abucheos.

Se puede encontrar una gama interesante de hipótesis para tratar de discernir cuál es el origen de la determinación y hasta la razón exacta del tiempo elegido para adoptarla. No puede negarse, por otra parte, que existe la sensación clara (algunos pueden calificarla de maliciosa) que el ahora ex presidente de la FIFA se encontró rodeado. Si estaba en un callejón sin salida y con la agobiante presencia de la Justicia Suiza y del FBI corriendo detrás, a lo mejor no le quedaba otra que entregar el cargo.

Ahora, si es esto último, cabe preguntarse: ¿formará parte de un acuerdo? ¿El irse le posibilitará encontrar mejores vías de escape? Muchas preguntas sin respuestas. Lo único que nadie puede discutir es que la investigación del FBI y de la Fiscalía de Estados Unidos fue lo que desencadenó una reacción en cadena que parece imposible de detenerse, por lo menos hasta que la avalancha de la que mencionamos ayer haya arrastrado a todos los chicos malos de la película.

Y en esta historia, a juzgar por cómo viene el tema, serán muchos más los que estén del lado de los que extendieron la mano y miraron para el costado.

Edward Piñón

Autor: Edward Piñón

Periodista desde 1983. Comentarista de Fox Sports, FSRadio Uruguay y de A Fondo. Comentarista de Radio Cero 104.3 y ex editor de Deportes de El Observador y El País. Columnista de El Telescopio.