Martes, 24 de noviembre de 2015

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Hermanos, olimareños y adversarios políticos

En entrevista exclusiva con El Telescopio, los hermanos Mier -Sergio (Frente Amplio) y Edgardo (Partido Nacional)-  cuentan cómo trazaron diferentes rumbos dentro de la política partidaria. A pesar de afirmar que “son muchas más las que nos unen que las que nos separan”, demostraron mantener claras diferencias en temas como la educación, seguridad y políticas internacionales, de los cuales evitan debatir tras una convocatoria a un programa radial donde recuerdan que “no hubo fraternidad”.

 

Sergio, ¿Cuál es su apodo y por qué?

Desde chiquito me dicen “Pato” porque cuando empecé a dar los primeros pasos mi abuelo decía que mi caminar se asemejaba al de los patos. Así que me quedó, y hoy en el departamento me conocen por el apodo. Además, soy maestro de escuela, y los chiquilines me dicen “Pato”, cosa que a mí me gratifica mucho porque creo que el respeto pasa por otro lado y no por el uso del sobrenombre.

 

Edgardo, ¿Y el suyo?

“Garufa”. En el barrio donde nacimos y nos criamos la gente sigue usando muchísimo el sobrenombre más que el nombre. El mío me lo adjudicó mi padre y antes de nacer la familia ya me nombraba así. Los dos nacimos con los apodos puestos.

 

mier1¿Ustedes vienen de una familia con qué ideología política?

Edgardo: Nosotros venimos de una familia blanca por nuestros padres y abuelos. En la casa de una de nuestras abuelas había un comité blanco y nuestros abuelos pelearon por Aparicio Saravia.

 

Sergio, ¿por qué sos del Frente Amplio? ¿Cuándo empezaste a militar?

Comencé a los 14 o 15 años cuando uno se mueve con lo que lo sensibiliza. Yo tuve la oportunidad de escuchar y sentirme emocionalmente impactado por un discurso de Zelmar Michelini. Esa personalidad me marcó y de ahí empecé a militar en la vieja 99 y después con Hugo Batalla cuando decidió irse, yo opté por quedarme dentro del Frente hasta ahora.

 

¿Qué se siente tener un hermano del Partido Nacional siendo los dos diputados por Treinta y Tres?

Eso marcó una novedad en todo el país, y quizás no tanto en nuestro departamento porque todos nos conocen y saben de los caminos políticos que hemos elegido. Pero fue un hecho inédito porque nunca se había dado que en la Cámara de Diputados estuvieran dos hermanos en el mismo momento perteneciendo a dos partidos políticos distintos.

Para mi es una enorme satisfacción, aunque más lo hubiera sido si hubiera sido del Frente Amplio. Treinta y Tres tiene dos diputados, uno por el Frente que soy yo y otro por el Partido Nacional, que es él.

 

Edgardo, ¿qué implica tener un hermano que pese a la ideología familiar optó por el Frente Amplio?

Un orgullo muy grande, él eligió el camino de un partido político, y yo permanecí en otro. Pero más allá de esas trincheras y de que los uruguayos somos muy afectos a etiquetarnos y a pensar que del lado nuestro es que está la razón, cuando nos sacamos esa etiqueta nos damos cuenta que coincidimos en la enorme mayoría de las cosas. Para mí es un orgullo que él haya sido electo diputado por su partido. Él militó desde muy chico, y mucho más que yo, pero en realidad peleamos por las mismas cosas. Son muchas más las que nos unen que las que nos separan.

 

mier1-3¿Cómo se vive esta situación en la familia cuando se juntan?

Edgardo: ahora está sumida culturalmente en una forma muy armoniosa. En algún tiempo, éramos más pasionales o más irreflexivos pero ahí nuestra madre jugó un rol clave y fundamental que fue quien vivió casi todos estos procesos. La familia, la sangre, y el origen terminó uniéndonos siempre por sobre todas las cosas. Hoy es muy lindo disfrutarlo porque ya está culturizado que en la reuniones familiares si se habla de política no se pelea, se comparten ideas y se transmiten.

 

Sergio, ¿cuándo surgió la idea de no poder debatir entre hermanos?

Siempre fuimos muy unidos, como te decía “Garufa”. Pero en una oportunidad nos convocaron a un programa radial, somos hermanos medios calentones los dos, y en ese encuentro no hubo fraternidad sino que nos enojamos diciéndonos palabras no adecuadas. Eso nos llevó a que nos miráramos de reojo en algunos temas, que después con el paso del tiempo y el amor que nos tenemos mutuamente nos llevó a recomponer y a solidificar esta relación.

 

¿Con qué frecuencia se ven?

Sergio: los dos somos personas muy ocupadas pero nos vemos todas las semanas. Eventualmente voy a su despacho tomamos algún mate, o él viene a visitarme. Nos vemos habitualmente, además somos una familia muy grande, compartimos mucho tiempo y no hablamos solamente de política, sino que de fútbol o de sentimientos tanto a nivel nacional como departamental, de la familia etc.

 

Edgardo, dejando la política de lado, ¿cómo eran las diferencias cuándo eran chicos?

En realidad, por decirlo de alguna manera los que nos ha “separado” fue la militancia, pero en otros aspectos cuando éramos chicos teníamos los mismos gustos por el deporte, compartíamos los juguetes.

De mayores nos separó el carnaval, somos carnavaleros y murguistas los dos si bien nos iniciamos en la misma murga, después el Pato optó por otra y eran murgas muy tradicionales y rivales de nuestros pagos. Por lo cual rivalizamos en el carnaval también un montón de años. Pero arriba de la mesa, pesa mucho más los que nos ha unido toda la vida que estas eventuales separaciones.

 

mier1-5¿Tenían el mismo grupo de amigos?

Edgardo: Si, compartíamos todo. Los mismos grupos sociales, los amigos, la familia, la casa. Nuestra vida es común, paralela y compartida desde siempre.

 

Sergio, políticamente hablando ¿cuáles cree que son las diferencias que tiene con Edgardo?

Quizás en los caminos y no en el fin. Muchas veces estamos en partidos distintos, gente que queremos las mismas cosas. ¿Quién no va a querer la justicia social?, ¿quién no va a querer una mejor distribución de la riqueza?, ¿quién no va a querer la mayor salud para todos y lo más igualitaria posible? ¿Quién no va a querer que todos tengan la posibilidad de estudio?
Fundamentalmente diría que quieren las mismas cosas aquellos que vivieron las mismas situaciones. Hay un pensador brasilero que se llama Fray Beto, que dice que “la cabeza piensa, según donde los pies pisan”. Entonces, cuando vos pisaste ámbitos de pobreza, cuando te criaste con necesidad, cuando viviste muchas penurias desde el punto de vista económico y para desarrollarte, vestirte o estudiar, es muy raro que se quieran distintas cosas. Yo creo que lo que nos diferencia son los caminos que elegimos para lograrlas.

Edgardo: Creo en la misma respuesta y no tengo nada para agregar, es eso.

 

¿Cómo manejan la situación cuando un partido acusa al otro?

Edgardo: nosotros hemos coincidido y lo hemos expresado cuando nos tocó la realidad de que los dos habíamos sido electos. Sergio votó muy bien y fue claramente electo en su partido, yo salí de casualidad. Gané por 87 votos la elección, así que demoré una semana en saber si yo era o no era. Ya desde ese momento lo teníamos definido, pero lo expresamos públicamente, nosotros somos representantes de Treinta y Tres, de las necesidades de nuestro pago y de lo que la gente necesita, y después del partido político al que pertenecemos. No es que las dos cosas sean incompatibles, pero cuando tenemos divergencias y discrepancias cada uno vota lo que entiende debe votar pero con un concepto muy claro que es que no vaya en contra de nuestra escala de valores, de nuestros principios éticos, o morales, que no son mejor que los de nadie. Hasta ahí llega nuestra obediencia de lo que el partido dice, pero no es para nosotros un dogma, una ley inexorable que lo que diga el partido es lo que nosotros pensamos.

 

Sergio, ¿qué políticas necesita Treinta y Tres?

Lo que precisa es una política de desarrollo que le de trabajo a la gente. Por mi forma de pensar y porque creo que tengo mucha sensibilidad social creo que la mejor política social es el empleo. Entonces, lo que precisa el departamento fundamentalmente son fuentes de trabajo.

Edgardo: lo mismo, trabajos dignos y lo mejor remunerados posible que le permitan a la gente criar a su familia y llevar el pan a la mesa, y llevarlos a una escuela pública donde se formen sin importar el origen que tengan. Comparto absolutamente, Treinta y Tres lo que necesita es inversión, desarrollo y trabajo.

 

¿A nivel nacional cuál es su mayor preocupación?

Edgardo: como político diría que hoy es el tema de la educación. Nosotros creemos en ese sueño, y en esa utopía que es la igualdad de oportunidades para todos nuestros jóvenes a través de la educación, provengan de donde provengan. No es lo mismo nacer en Montevideo que en el interior, pero tenemos que intentar buscar caminos para que sí sea lo mismo en ese sentido. A nosotros nos formó la educación pública, tuvimos la oportunidad de hacer la escuela, liceo y facultad, y el “Pato” magisterio, con padres que eran trabajadores de origen humilde. Básicamente mi preocupación para el Uruguay del futuro es, cómo dije, la igualdad de oportunidades a través del acceso a la educación.

 

Sergio, usted es docente de profesión, ¿a nivel nacional tu mayor preocupación pasa por la educación?

Sin duda, es el gran tema. Por la educación pasa el progreso y el mejor desarrollo para el país. No es un tema fácil.

 

mier1-4¿Es posible cambiar el ADN de la educación?

Sergio: Yo creo que es posible, pero requiere de un compromiso no solamente de los educadores o las autoridades de la educación, sino de la comunidad educativa, toda. Por comunidad educativa me refiero a maestros, profesores, y padres de quienes se educa. Sin ese compromiso va a ser muy difícil cambiar cualquier matriz educativa. Lo primero en lo que tenemos que ser conscientes es que la educación no es apetitosa para los educandos. Si los educadores fuéramos panaderos de la educación, lo que estamos produciendo y ofertando no es apetitoso para los gurises. Ese es uno de los grandes problemas.

Edgardo: Yo no comparto ese término, entiendo que sea de Tabaré Vázquez porque es médico, pero sin entrar en el ADN, es necesario tomar el tema por todos, sin “partidizarlo”. En un momento, la escuela pública, la secundaria, y universidad fueron ejemplos en el mundo del nivel de Uruguay en todos sus aspectos. En el acceso, en el porcentaje de alfabetización, y en el nivel que tenía nuestra gente. Es el primer debe de toda la sociedad, porque a través del acceso de la educación empieza la igualdad de oportunidades. Dentro de 15 o 20 años, lamentablemente, los gurises que hoy están yendo a instituciones donde no pierden clases, donde aprenden inglés y tienen informática. En este mundo tan competitivo y a veces insensible van a tener mejores oportunidades que aquellos que no pudieron cumplir con una formación correctamente. Es un sentir y deber de todos que no debiera pasar por especulaciones de ningún tipo y menos partidarias del punto de vista político.

 

Sergio, ¿cómo vio la votación de la Ley de Presupuesto?

Estamos en el ojo de la tormenta por no votar algunos artículos. Nosotros no acompañamos una ínfima parte del presupuesto, que habrán sido entre 5 o 6 artículos de 500, y fue porque algunos de ellos no eran de materia presupuestal. Votamos el presupuesto en general, salvo algunos artículos que fueron mejorados pero que nos hubiera gustado más discusión. Pero acompañamos el presupuesto de nuestro gobierno. Eso no significa que yo diga “amén” en todo lo que propone pero es el gobierno de mi partido así que lo acompañamos.

 

¿Qué le dice a los compañeros que lo critican por no haber acatado la disciplina partidaria?

Que tienen todo su derecho, a manifestarse y a estar enojados. Yo tengo mis derechos a mantenerme firme en mis convicciones.

 

Edgardo, ¿cómo vio la votación de la Ley de Presupuesto? 

Nosotros no compartimos el presupuesto. El Partido Nacional lo votó negativo, y nosotros también, fuimos muy felicitados por eso. Entonces el presupuesto permitió la oportunidad de reivindicar conceptos de cómo se debe actuar en política que para nosotros son muy valiosos.

Más allá de eso, el presupuesto saldrá del senado, quizás sin modificaciones. Nosotros siempre somos respetuosos de lo que decidan las mayorías. Estamos en un régimen democrático al que defendemos con toda nuestra fuerza, por cual ahora se trata de ayudar en todo lo que se pueda y colaborar para que las cosas salgan bien.

¿Cómo ve al Uruguay en materia de seguridad? ¿Qué políticas debería mejorar?

Sergio: Creo que en seguridad hay que seguir trabajando continuamente como en la salud y la vivienda, donde las expectativas nunca van a ser logradas completamente, y siempre el horizonte va a estar lejano. El problema de seguridad que existe no hay que ocultarlo pero también es cierto que es muchísimo más complejo de lo que uno puede pensar si solo pone sobre la mesa el concepto de seguridad. Es un dilema que hace a la globalización, al consumismo, a la pérdida de valores, a la desintegración familiar, al tanto tienes tanto vales. Es decir, son muchos los factores que llevan al delito, a la rapiña, al hurto. El Estado uruguayo ha hecho un esfuerzo enorme para mejorar en ese aspecto, y lo continúa haciendo, a nivel presupuestario y práctico. Pero sin duda, queda mucho por hacer y no nos debe conformar la estadística de que Uruguay es uno de los países más seguros del mundo. No puede ser un problema salir a la calle, concurrir a un espectáculo público, o salir a tomar mate con los hijos a una plaza.

 

Sin embargo la cifra de homicidios va creciendo año a año ¿no? 

Por supuesto, pero también hay otros temas. No es solamente la cifra de homicidios vinculados a la rapiña o al hurto. Está el tema del narcotráfico, de los ajustes de cuenta, que lamentablemente los veíamos como lejanos y ahora están en el país. Es un problema mundial, Uruguay lo tiene, y yo creo que lo está combatiendo.

 

Edgardo, ¿cuál es tu opinión con respecto del tema de la seguridad?

Coincido bastante con lo que dice Sergio. El problema de la seguridad es una consecuencia de múltiples causas: lo educativo, la desintegración de la familia, el consumo de drogas etc. Hay una serie de factores intrínsecas del país de hace mucho años, y otras extrínsecas a las que el Uruguay no puede ser ajeno. Pero es evidente que la desintegración familiar, la falta de oportunidades, generaciones anteriores frustradas, postergadas, el consumismo de la droga, son algunas de las causas. Uruguay tiene problemas de seguridad. Nuestro pago, una ciudad de 37.000 habitantes, tiene rapiñas, copamientos, y droga en las calles, entonces es un tema que no podemos desconocer, pero tampoco es algo exclusivo de estos últimos gobiernos. Es un fenómeno mundial que se ha agravado por decisiones políticas equivocadas que no dieron buenos resultados.

 

¿Usted votó el No a la Baja?

Edgardo: No, yo voté el sí a la baja. Entiendo que estamos en una situación de emergencia sabiendo bien que no es una solución ni mucho menos. Pero creemos realmente que para una situación emergente, se necesitaba una solución emergente, no aislada sino que acompañada de otras medidas que en su momento fueron planteadas.

 

Sergio, ¿por qué votaste el No a la Baja?

Por varias razones. Creo que la situación de inseguridad no se soluciona encanando a los gurises más jóvenes, porque además en su sentido más profundo, es injusto. Los gurises que delinquen, siempre son una consecuencia. Absolutamente convencido, y leyendo resultados de otros países del mundo que usaron ese instrumento, en el que no solo no bajó a delincuencia sino que aumentó, voté el no a la baja sumamente convencido.

 

¿Uruguay debió abandonar el TISA?

Sergio: Si, hizo bien en abandonar el TISA. A veces las cosas se ponen en negro o blanco  y eso te tira para un lado. Creo que no hemos encontrado, incluso a nivel de fuerza política, los caminos de entendimiento, discusión, valoración, que nos aparten un poco de esas radicalizaciones que no hacen ir por un camino u otro.

Edgardo: No debió haber abandonado el TISA porque el mundo marca pautas y realidades de participación y de estar en el candelero permanente de lo que son los movimientos comerciales que hoy rigen. Uruguay estaba participando como oyente, no tenía ningún compromiso por delante que firmar, que lo comprometiera de alguna forma con sus acuerdos comerciales con otros países de la región. Estaba en una mesa donde se intentaba informar, escuchar, ver, estar presente, por lo cual creemos que no fue afortunado retirarse.

 

¿En qué temas cree que se va a centrar el resto de su diputación?

Edgardo: Lo dividiría en dos aspectos. Hay un tema de gestoría, encargo de nuestra gente, de nuestras instituciones, todo una serie de temas donde la gente recurre y utiliza a los representantes departamentales para tratar de resolver problemas del barrio, de la comunidad, de la propia familia, que lleva gran parte del tiempo que uno tiene acá. Y después el mejorar la realidad de Treinta y Tres, llevar fuentes de trabajo, etc. Hay un tema departamental del cual uno se siente representante y responsable. Después hay todo un tema legislativo que es la definición de nuestra función donde también apuntamos a resolver con humildad y con respeto cosas que nos parecen que son injustas. Particularmente estamos trabajando en dos proyectos de ley que tienen que ver con el BPS. Uno es el tema del otorgamiento de las pensiones a la vejez, con una ley y reglamentación vigente absolutamente perimida y hoy ridículas en el tiempo.

Sergio: Yo coincido con “Garufa” en lo que expresaba. El contacto y la presión, en el buen sentido, de la gente en el interior no se diluyen en la zona metropolitana. Muchas veces los legisladores del interior, no solamente tenemos el trabajo específico de la Constitución de la República, control del Poder Ejecutivo y elaboración de leyes. La mayor parte del tiempo para los legisladores del interior la tenes que dedicar a abrirle las puertas del Estado a los ciudadanos de nuestro departamento. Un Estado que muchas veces no aparece en el interior del país. Uno se transforma en un gestor de la cosa pública.

 

Autor: Marcos Harispe (@marcosharispe)

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio