Martes, 20 de marzo de 2018

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Trump quiere aplicar la pena de muerte para combatir a los narcotraficantes

El anuncio del mandatario podría quedarse en la fase de mera exhibición política, pues su implementación, su alcance y su eficacia son objeto de muchas dudas. Si bien Estados Unidos vive una profunda crisis de salud pública y los reclamos por la tenencia de armas está en el centro de los debates, la dependencia a los opiáceos fue colocada en un lugar prioritario por el presidente republicano, que prometió luchar contra este “flagelo”.

En 2016, Estados Unidos registró unas 64.000 muertes por sobredosis, la mayoría de ellas relacionadas con opiáceos. Esta categoría de estupefacientes incluye a los analgésicos bajo prescripción médica como el oxycontin y el fentanilo, así como la heroína, a menudo mezclada con sustancias sintéticas.

“El Departamento de Justicia solicitará la pena de muerte contra los traficantes de droga siempre que sea posible según las leyes existentes”, dijo la Casa Blanca al presentar las grandes líneas del plan antes del discurso presidencial. Consultado acerca de los casos concretos en que esto podría ocurrir, el Ejecutivo se mostró evasivo.

Cada día, 116 estadounidenses mueren por sobredosis, el doble en estados como New Hampshire, donde Donald Trump presentó ayer su estrategia para acabar con lo que es, oficialmente, una emergencia de salud nacional.

El nuevo plan federal afronta el problema desde diferentes ángulos pero para el presidente la clave está en “ser muy duros con los traficantes. Si no, todo lo demás es perder el tiempo. Y esa firmeza incluye la pena de muerte”, anunció Trump, provocando aplausos y vítores entre la audiencia. “Algunos de esos traficantes matarán a miles y miles de personas a lo largo de su vida y destruirán a muchas más. Y si los detienen, los condenan a 30 días de cárcel o una multa, cuando por matar a una persona corresponde la pena de muerte o cadena perpetua”, argumentó.

Según un informe de la ONG Harm Reduction International, Estados Unidos forma parte de la treintena de países en el mundo donde la ley establece la pena de muerte para ciertos delitos relacionados con el tráfico de drogas. Pero solo siete de ellos, incluidos China, Irán, Arabia Saudita, Singapur e Indonesia, recurren a ésta con frecuencia.

El plan de la Casa Blanca también busca “reducir la demanda” de opiáceos a través de la educación y de la lucha contra la prescripción excesiva. También hace hincapié en la necesidad de “ayudar a quienes luchan contra la adicción”.

La meta de Trump

Estados Unidos se ha propuesto reducir en un tercio, en tres años, el número de recetas de opiáceos como la vicodeína o la oxicodona . Los tratamientos médicos estarán sujetos a mayor control central, para detectar abusos y evitar que esta adicción “sea subvencionada por los impuestos de los americanos”.

Este tipo de analgésicos se han recetado en masa en los últimos veinte años para tratar dolores crónicos o simples migrañas como si fueran inocuos, cuando han demostrado ser altamente adictivos para millones de estadounidenses. Enganchados a estas sustancias, cuando se acaban las recetas, van al mercado negro. Así llegan al fentanilo, un opiáceo sintético muy potente y barato que en los laboratorios clandestinos se mezcla con heroína y provoca fácilmente sobredosis.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio

  • Walter Maggio

    EN DESACUERDO TOTALMENTE, SOLO DIOS PUEDE DECIDIR LA MUERTE DE ALGUIEN. NOSOTROS DEBEMOS IR QUITANDO MIEMBROS GRADUALMENTE, QUE NO SEAN MUY IMPORTANTES Y NO DETENERNOS HASTA QUE PLACIDAMENTE, INICIE SU SUEÑO FINAL.