Jueves, 1 de marzo de 2018

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Un nuevo año, un nuevo compromiso…

Hoy es un día de alegría. Un día donde miles de familias comienzan un nuevo año lectivo acompañando en el inicio formal de los cursos, a niños y jóvenes que asisten a los centros educativos públicos y privados de todo el país.

Es un día donde todos los que trabajamos en la educación, sentimos el inicio de una nueva etapa, una etapa marcada por nuevos horizontes y perspectivas que necesariamente se van a generar y que surgen de la propia naturaleza de la educación.

Es un día donde reafirmamos nuevamente nuestro compromiso para con la tarea educativa y también reconocemos el compromiso de miles de docentes y funcionarios que a lo largo y ancho de todo el país desarrollan su actividad. Muchos acompañados por familias y por comunidades que siguen viendo a la educación como fuente generadora de oportunidades para todos y en especial, para aquellos que más lo necesitan.

Sin embargo, somos conscientes de que eso no sucede en todos los casos. Que no todos ven a la educación de esa forma, lo que es un problema que debemos reconocer.

Por ello, al momento que celebramos con optimismo el inicio de nuevo año, ratificamos la importancia de afrontar los desafíos que tiene el sistema educativo. Un desafío crucial es devolver a la educación ese rol, esa valoración y esa consideración social que lamentablemente en algunas circunstancias la ha perdido.

Este nuevo año comienza sin cambios, se inicia – en su mayoría – con más de lo mismo y eso no está bien.

No está bien porque somos sabedores de la necesidad de implementar un conjunto de transformaciones que permitan atender los requerimientos de diversa naturaleza, lo que en definitiva implicará devolverle ese lugar del que hablamos.

Es impostergable generar una efectiva política nacional docente, que logre cambiar la formación inicial de los maestros y profesores, la formación permanente de los mismos y su carrera profesional. Debemos exigirnos que el 2018 nos encuentre trabajando y concretando, sin falta y para el 2019, una nueva carrera profesional para los docentes, más allá de la antigüedad y de la elección anual. Quienes tienen responsabilidades en la toma de decisión, ya sea en secundaria o en educación técnica, deben concreten los propósitos que tantas veces escuchamos en medios de prensa.

Debemos ratificar la necesidad de desarrollar cambios en la enseñanza y en los aprendizajes de nuestros alumnos, debemos trabajar por transformar las prácticas, pero también interrogarnos respecto de qué enseñamos y para qué, en el marco de una nueva política curricular para toda la educación y para la educación media en particular. Ello no debe quedar solamente en lo discursivo, ello debe ser objeto de decisión, debe implicar un cambio sustantivo que repercuta en nuestras aulas y como consecuencia, en nuestros alumnos.

También, y para nada menor, debemos ratificar la necesidad de cambiar la gestión central de un sistema educativo fragmentado y carente de coordinación en muchos aspectos, una gestión que es demostrativa de falta de planificación y de profesionalismo, todo lo cual repercute en las comunidades educativas y en acciones que se deben concretar.

Para todo ello, el órgano rector (CODICEN) de la entidad que tiene a su cargo el establecimiento y ejecución de la política educativa del país (ANEP) debe actuar en consecuencia, pasando de un rol de mero espectador a uno de coordinador y director en el marco de las competencias legales asignadas.

En definitiva, profesionalizar y valorar a los docentes en sus diversas funciones, para hacer efectiva la centralidad de alumno a través de transformaciones de diversa naturaleza, mejorando la gestión en todas las dimensiones referidas son imperativos que nos impone la circunstancia de devolverle a nuestra educación su impronta histórica y su valoración social.

En esta instancia en que el país inicia un nuevo año, resulta vital ratificar nuestros respectivos compromisos. Nosotros desde el lugar que ocupamos en el CODICEN por voluntad de los maestros y profesores, lo hacemos. Ratificamos nuestro compromiso de colaborar activamente en la generación de estos cambios, exigiendo a quienes tienen responsabilidades a actuar en consecuencia ejerciendo debidamente la autoridad en un marco de respeto estricto a la institucionalidad educativa.

En ese camino estamos.

Robert Silva García

Autor: Robert Silva García

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales egresado de la Universidad de la República, Profesor de Administración y Servicios egresado del Instituto Normal de Enseñanza Técnica. Cuenta con formación a nivel de postgrado en educación y recursos humanos. Fue Consejero de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, Secretario General del Consejo de Educación Secundaria y Secretario General del CODICEN de la ANEP. Actualmente es docente efectivo de UTU, Coordinador del Observatorio de Educación de la Fundación Propuestas (FUNDAPRO) Fue integrante la Comisión Directiva del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd). Actualmente es consejero del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la ANEP