Sábado, 23 de enero de 2016

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Una ayuda comprometida y no siempre valorada

En las últimas semanas y a raíz de las lamentables inundaciones que en varios puntos del país padecieron miles de uruguayos y cuyas consecuencias aun afectan a muchos, ha estado en el tapete el rol de los militares en su invalorable y profesional ayuda a éstos damnificados.

Con gran dedicación y abnegación para con las víctimas, que debieron abandonar sus hogares para no poner en riesgo sus vidas pero sabedores de que perdían todo o gran parte de lo material, el personal subalterno del ejército fue objeto de múltiples elogios de la sociedad.

Sólo las imágenes provenientes de los noticieros registrando las tareas de evacuación y refugio, hablaron por si solas de la ardua tarea desplegada y sensibilizaron aún a los mas descreídos con los funcionarios de esta fuerza. La muestra más elocuente de su servicio a la patria fue el hecho que decenas de esos militares en la misma noche que estaban rescatando gente, debieron ellos dejar sus casas que en minutos fueron también tapadas por el agua.

Asimismo la emergencia sanitaria por la acumulación de basura, a raíz de la imperdonable mala gestión de la Intendencia de Montevideo, también puso como protagonistas a soldados que rápidamente recolectaron toneladas de bolsas que apestaban en las calles de la capital.

Sectores radicales y aún moderados del Frente Amplio, siempre proclives a defenestrar a los soldados se guardaron a silencio ante estas nobles acciones, dando la espalda al tema por no tener elementos que justifique sus históricos alaridos de eliminación de estos funcionarios. Pero como no es aceptable condenar a los militares de hoy por lo que hicieron hace 40 años los superiores del momento en la dictadura, tampoco es bueno que sectores radicales de derecha se golpeen el pecho por la labor militar de hoy en día pretendiendo tapar las barbaridades del pasado protagonizadas por quienes estaban al frente de las fuerzas armadas durante esos negros 12 años de la historia nacional.

Es que de por si la polémica entre estos extremos es por demás absurda e injusta para con las nuevas generaciones, de militares por un lado y de la sociedad libre de opinión que sabe valorar el esfuerzo de estos funcionarios sin que por ello se transforme en pro o contra de algo y menos justifique el ultimo gobierno de facto.

Con esta objetividad, libres de prejuicios, es que debemos también destacar otros nobles roles que cumple el Ministerio de Defensa Nacional y que tienen que ver con la ayuda al deporte en general y al alto rendimiento en particular.

Por su propia instrucción los militares tienen históricamente incorporado el deporte como pilar de disciplina y desarrollo de sus integrantes. Internamente es clara la importancia que le dan a la actividad física. Desde que José Batlle y Ordoñez creó en 1911 la C.N.E.F. (Comisión Nacional de Educación Física) uno de sus integrantes fue un miembro de la Academia Militar, existiendo innumerables ejemplos de participación competitiva en varias Federaciones, como lo han hecho la Escuela Militar, la Naval entre otras.

Pero lo que debemos observar es que sentido le dan al deporte hacia fuera de la fuerza y su relación con el exterior y otros actores.

La Escuela de Equinoterapia del Ejército tiene 23 unidades en todo el país, que brindan un servicio terapéutico vital para personas con capacidades diferentes y de bajo recursos, que no acceden a estos costosos tratamientos sin esta ayuda. En Montevideo, podemos dirigirnos al km.14 en Camino Maldonado donde funciona la Escuela Nacional de Equinoterapia y ver también soldados bajando y subiendo de los caballos a niños y jóvenes con problemas motrices con el cariño y especial dedicación que merecen las personas con capacidades diferentes.

Innumerables escuelas públicas, especialmente de contexto crítico, organizaciones de deportes especiales, liceos públicos de Malvín y Carrasco Norte, utilizan la piscina del Complejo Deportivo Naval, donde profesores especializados instruyen en una herramienta importantísima para la vida como es nadar bien.

Instituciones privadas como “Centro de Manos Unidas”, Asociación Amaneceres, SUVAY, AMENA, el Programa Nacional de Atención de la Hemofilia, Juntas Locales, el Consejo de Educación Primaria e INAU entre otras, utilizan canchas, piscina, pistas de atletismo, circuitos aeróbicos, espacios verdes, que funcionan en predios del MDN.

El Campo Deportivo del Ejército es utilizado por las selecciones femeninas de la AUF, funciona la Escuelita de Fútbol Infantil Femenina en el Km. 16 de Camino Maldonado y las inferiores de varios clubes de primera como Progreso, Cerro y Rampla Juniors, así como la Selección Femenina de Basquetbol entrenan en el Complejo de Artillería Nº 1 y el CADE. Antes de que lleguen estos deportistas el pasto esta cortado, la cancha esta marcada y los arcos y los aros de basket lucen sus redes.

Pero lo más novedoso, desde hace unos años, es la relación con las Federaciones Deportivas y sus deportistas de alto rendimiento fruto del acuerdo firmado por el Comité Olímpico Uruguayo (COU) y la novel Unidad de Coordinación y Desarrollo Deportivo Militar (UCDDM).

La U.C.D.D.M diseña y coordina lo necesario para la preparación de equipos y selecciones nacionales en alojamiento, comida, higiene, atención médica en los Servicios de Sanidad Militar a selecciones de Taekwondo, Patín, Ciclismo, Triatlón, Esgrima, Natación, Hockey sobre Patín, Boxeo y Atletismo.

La organización de Torneos Internacionales en Uruguay, como el Sudamericano de Esgrima, el juvenil de Remo y el de Canotaje contó con el apoyo logístico de la Escuela Naval y de la Armada Nacional.

Las 500 mesas olímpicas que donó China a la Federación de Tenis de Mesa, mientras se asignan paulatinamente a Instituciones de todo el país, son custodiadas sin cotos en locales de la Fuerza Aérea, como el equipamiento de Esgrima en el Ejército y el de Taekwondo en la Escuela Militar, generando un ahorro en costo de depósito para estas esforzadas federaciones.

Destacados deportistas como Alejandro Foglia de Vela, María Pía Fernández Moreira de Atletismo, Anderson Maldonado de Ciclismo, María Pía Lorenzotti de Tenis de Mesa, Hernán Carrión de Judo, Marco Cairus y Mauricio Vieyto de Voleibol, Enzo Martínez de Natación, Jonathan Esquivel de Remo y Mauro Acosta de Pesas son algunos de los deportistas de alto rendimiento que reciben remuneración y atención sanitaria en contraprestación al cumplimiento al plan de entrenamiento acordado entre las Federaciones y la UCDD.

Una camioneta con chofer con capacidad para 14 deportistas realiza traslados permanentes para estos y otros atletas de élite, del interior a Montevideo, de los centros deportivos a los alojamientos u hoteles, o al aeropuerto facilitando costosos traslados que la imposibilidad de costearlos muchas veces desencadenaban en entrenamientos más espaciados o en deserciones injustas.

Como tantos actores honorarios y desconocidos del quehacer deportivo que silenciosamente colaboran con el deporte como motor de desarrollo humano y generador de cohesión social, muchos funcionarios militares también son protagonistas ayudando desinteresadamente a deportistas que precisan de apoyos. Estos atletas no juzgan, por el pasado de las Instituciones que los cobijan, a los que hoy al frente de los centros deportivos militares están brindando apoyo muchas veces inaccesible para quienes desean progresar en su carrera deportiva.

Y está muy bien que así sea ya que en definitiva, en cualquier orden de las manifestaciones del hombre donde éste desarrolle su aspecto más solidario, debemos valorar en sus justos términos a aquellos que dignamente están – con sus acciones – escribiendo el presente.

Pablo Ferrari Ciccone

Autor: Pablo Ferrari Ciccone

Abogado. Apasionado por el deporte, fue jugador, entrenador y delegado del Montevideo Cricket Club (fundado 1861); Cronista deportivo en “La República” y “La Mañana”; Manager del Seleccionado de Rugby “Los Teros” en las Eliminatorias, Sudamericanos, Panamericanos y los Mundiales de Rugby GALES 1999 y AUSTRALIA 2003; Presidente de la Unión de Rugby del Uruguay (U.R.U.); Director General de Deporte (2002-2005); Pte. Consejo Sudamericano del Deporte (CONSUDE); Vice-Presidente del Consejo Americano del Deporte (CADE); Co-Pte de la FUNDACION DEPORTE URUGUAY; Board Foundation Member of WADA (World Anti-Doping Agency); Sub-Director del Instituto del Derecho Deportivo; Representante gubernamental en Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003 y JJOO Atenas 2004; observador Independiente de WADA en JJOO Beijing 2008; Promotor de la Sede Regional WADA en Montevideo para Latinoamérica y organizador del 1er. Simposio Educacional de WADA sobre Políticas de Antidoping; Miembro de la Asociación Uruguaya de Derecho Deportivo. Actualmente se desempeña como Consultor y Conferencista internacional sobre deporte, organización, legislación y políticas antidopaje; Delegado y asesor legal ante el C.O.U.; Miembro Tribunal Antidopaje de la ONAU y Secretario Honorario de la U.R.U.