Sábado, 6 de junio de 2015

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Una ciudad más segura es posible

delincuencia-uruguay-1625170Es difícil encontrar una sociedad que no incluya la seguridad ciudadana como uno de sus temas prioritarios. Incluso podemos decir que, contemporáneamente, este asunto se encuentra en la agenda cotidiana de todos los gobiernos, tanto nacionales como departamentales. La inseguridad ciudadana es sin dudas hoy, uno de los retos principales y un tema de constante preocupación.

Los delitos socavan las sociedades del mismo modo en que dañan a las víctimas individuales. Y con demasiada frecuencia, los debates sobre políticas en torno a temas de seguridad ciudadana están llenos de divisiones político partidistas. Lo concreto es que la inseguridad ciudadana ha sido un tema recurrente, y es innegable que en los últimos tiempos el delito aumentó. No se trata de una mera sensación, ni de la difusión periodística que dan los medios masivos de comunicación, sino de una realidad tangible y palpable.

La seguridad es algo muy serio. No es terreno, ni hay margen, para el voluntarismo o las improvisaciones. La seguridad es la primera de las libertades, por cuanto ella vela y garantiza el ejercicio pleno de las demás libertades. Un Estado que no garantice la seguridad difícilmente podrá garantizar ninguna de las otras libertades. tweet

Es por ello que vale la pena repasar algunas políticas anti-delictivas aplicadas, con experiencias probadas a nivel internacional, tendientes a reducir la criminalidad, básicamente en áreas metropolitanas. Se trata de identificar herramientas, técnicas y formas de organización, aplicadas en otras ciudades, orientadas a prevenir y disuadir el delito.

El diseño urbano (o del ambiente) para la prevención del delito 

El “Crime Prevention Through Environmental Design” (CPTED, por sus iniciales en inglés) o prevención del crimen mediante el diseño urbano o del ambiente, ha sido utilizado por casi 40 años -se comenzó a aplicar desde 1971 en Toronto, Canadá- para procurar reducir el delito y mejorar la calidad de vida de la comunidad. Parte de la premisa de que el espacio público es un actor singular en la seguridad urbana.

Hoy en día, el criminólogo moderno tiene un mejor conocimiento de cómo los delincuentes se desenvuelven en los espacios urbanos y como escogen sus blancos. tweet

Su complemento más moderno, es el denominado, “Diseño Basado en la Conducta” – “Behaviour-Based Design” – (BBD en inglés), y que refiere a un enfoque de diseño estratégico que considera las maneras previsibles con las que las personas interactùan con un ambiente dado. Luego introduce esa interacción al diseño paral desarrollar los marcos físicos más apropiados para inducir una conducta deseada.

Ambos son definidos a su vez como metodologías pro-activas, ya que el proceso está predispuesto a crear ambientes que estén en armonía con la conducta, mientras elimina las influencias negativas. El método propone reunir una participación ciudadana activa de los habitantes del barrio, con un diseño urbano que reduzca las oportunidades efectivas de delinquir.

inseguridad-vigilancia-uruguay-1212830El CPTED está basado en tres principios centrales que proveen cambios sistemáticos y soporte de problemas con aproximaciones de solución al delito:

  • Control natural de los accesos: es una estrategia de diseño que apunta a reducir la oportunidad delictiva. Los objetivos del control natural de accesos son proveer “ojos en la calle”. Por ejemplo, conectar accesos directos normales con áreas públicas observables y prevenir la colocación de accesos en las áreas públicas no observadas, y diseñar espacios que provean en la gente un sentido direccional, además de darle alguna indicación natural de salida o entrada, y proveer un número limitado de rutas de acceso.
  • Vigilancia natural: constituye una estrategia de diseño que busca incrementar la visibilidad sobre un espacio público. La vigilancia es esencial para mantener un espacio seguro. El diseño de un espacio puede facilitar la posibilidad de ver y ser visto por otros en dicho espacio. La alta visibilidad de un lugar aumenta la posibilidad de control social sobre éste por parte de sus usuarios, y, por ende, disminuye la posibilidad que ocurran delitos. La apropiada ubicación y diseño de iluminación y paisaje aumenta la capacidad de aquellos que se preocupan de observar a las personas que circulan en el espacio público, lo que provee la oportunidad de cambiar comportamientos inadecuados o reportarlos a la policía o al dueño de la propiedad. Cuando la ‘vigilancia natural’ es usada en su máximo potencial, aumenta la posibilidad de detener el delito, haciendo que el comportamiento del agresor sea fácilmente notable.
  • Reforzamiento territorial: Uno de los elementos que define un espacio vulnerable es el abandono. No contar con un uso definido y que nadie se preocupe de éste trae generalmente como consecuencia su decaimiento por falta de control social. Las oportunidades de la delincuencia se reducen cuando un lugar está bien mantenido, cuidado, o es percibido como tal por una persona. El diseño de espacios para aumentar un sentido de propiedad usa muchas técnicas, como la ubicación deliberada de actividades seguras en áreas potencialmente inseguras. En ese caso se aumenta no sólo el uso, sino también el mantenimiento del área. Una estrategia es la de procurar reforzar lazos afectivos, que busca involucrar a la comunidad en la recuperación y el diseño de espacios comunes, de modo que la comunidad los sienta como propios y los cuide. Otra estrategia es diversificar espacios logrando que respondan a necesidades de diversos grupos de ciudadanos.

robos-uruguay-1625152Diversos países como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Holanda, Australia, Sudáfrica, Chile, Brasil, Chile y México han implementado intervenciones basadas en los principios de diseño derivados de la disciplina del CPTED. En cada caso, la implementación de estas estrategias ha requerido su adaptación a la realidad social y cultural de cada país desarrollando diversas estrategias de aplicación del CPTED. Estas varían en términos del énfasis dado a problemas de percepción de temor o de victimización real, el tipo de organizaciones responsables, la forma en que se involucra a la comunidad, y el grado en que se combina con otras estrategias de prevención del crimen.

La experiencia internacional indica que se puede reducir la frecuencia de ocurrencia de cierto tipo de delitos si se dificulta la oportunidad por medio de la modificación del entorno edificado. Se ha descubierto (Cornish y Clarke, 1986) que la inseguridad que sienten las personas en el espacio público se encuentra asociada a las mismas características de lugares que atraen a potenciales agresores, facilitando la comisión de delitos. En otros países las recomendaciones de diseño elaboradas por los programas de prevención han llegado a ser incorporadas en los anteproyectos de la construcción de barrios, centros comerciales y hasta supermercados, en cuanto a su ubicación, estacionamientos, infraestructura de transporte, entre otros.

Un ejemplo fue la remodelación, siguiendo estos programas, de un centro comunitario en la Ciudad de Mississauga situada en el oeste de Toronto, en Ontario, Canadá (la sexta ciudad más grande de Canadá). Otra experiencia muy concreta, fue la desarrollada en Chile, donde la Fundación Paz Ciudadana, en conjunto con el Departamento de Diseño Urbano de la ciudad de Toronto, Canadá y los departamentos técnicos de las municipalidades involucradas, aplicaron el método CPTED desde el año 2000, con exitosos resultados en planes pilotos en dos comunas de la cportal-noticias-de-uruguay-1625096iudad de Santiago: La Granja y Peñalolén y más recientemente, en Puente Alto. En esta experiencia, se aplicaron los conceptos del programa CPTED para diagnosticar las áreas más vulnerables a la delincuencia desde el punto de vista del espacio urbano. Una vez detectadas estas áreas, se hicieron recomendaciones de modificación en relación con los elementos del entorno físico que tornaban el espacio público más inseguro.

En suma, el diseño del entorno urbano es el escenario en el cual se desarrolla la conducta humana. Este puede facilitar o dificultar determinadas conductas, así como influir en la actitud de los usuarios de los espacios públicos. En este contexto, los programas municipales de prevención del delito mediante el diseño del espacio, generan recomendaciones de diseño que buscan disminuir las oportunidades de cometer un delito y crear condiciones que hagan que las personas se sientan seguras en su ambiente.

Con estas metodologías, las autoridades, incluso con el involucramiento de la ciudadanía, pueden reciclar, remodelar áreas públicas o sus entornos, invertir en recuperar espacios, y transformar la ciudad, para que esta posea espacios urbanos más seguros.twitter tweet

 

Guillermo Maciel

Autor: Guillermo Maciel

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Doctor en Diplomacia. Docente de la Universidad de la República; de la Universidad de la Empresa y de otros centros de estudios superiores. Director General del Ministerio del Interior de la República Oriental del Uruguay de 1999 a 2005. También se desempeñó como asesor del Ministro del Interior durante 1998. Asesor del Comité Nacional de Calidad de la Presidencia de la República de 1996 a 1999. Director del Observatorio en Seguridad de la Fundación Propuestas. Consultor especializado en seguridad ciudadana; y autor de varios trabajos publicados sobre la materia.