Sábado, 10 de diciembre de 2016

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Una encuesta inaudita

Una reciente encuesta solicitada por Edgardo Novick levantó la polémica. Frente a la consulta “¿la formación del partido de la Gente es un hecho positivo o negativo?” un 65% de los encuestados lo consideraron un hecho positivo. Rápidamente el dato se transformó en noticia y fue difundido en las redes sociales. Sin embargo había algo llamativo en los resultados, la sumatoria del porcentaje de respuestas fue del 105%, repasando así los límites de la estadística[1].
partidogentexEste hecho poco ayuda a la reputación de las encuestas de opinión que procuran hacer bien su trabajo. En los últimos tiempos las empresas encuestadoras verifican problemas en diversos comicios, poniendo bajo signo de interrogación la rigurosidad de esta actividad. Quizás la situación es más alarmante si se toma en cuenta que muchas decisiones a nivel empresarial y de gobierno se toman en base a consultorías de opinión. Las investigaciones de mercado, estudios de opinión pública, la medición de la inflación o del índice de confianza del consumidor, son información que se construye a partir de encuestas. La diferencia fundamental radica en que el estudio del comportamiento electoral tarde o temprano se contrasta con la realidad en el momento del voto. Y es en ese momento donde eclosionan las encuestas y donde los consultores deben salir, ex post a explicar con diversas hipótesis por qué su “foto” estaba fuera del margen de error.

De todas maneras, el problema con esta encuesta que trabaja sobre una distribución que suma 105% es más amplio. No ser críticos respecto a esta falla, abona la polémica generalizada sobre los estudios de opinión pública, lo cual también termina siendo injusto. Un político, como cualquier otro cliente, encarga una encuesta para tomar decisiones en base a esa información. Hasta ahí es una relación comercial entre privados. Pero la publicación de los datos en los medios reviste un interés público que amerita una discusión más profunda.

Una cosa son los problemas metodológicos a los que se enfrentan los estudios de comportamiento electoral. De hecho los estudiosos de la opinión pública realizan seminarios e investigaciones orientados a problemáticas que afectan sus estimaciones, como el voto oculto, swing vote que son los electores cambiantes, el rechazo de la población a los encuestadores, el uso de redes sociales para realizar encuestas, entre otros. Todos estos factores afectan el calibramiento de los instrumentos de medición en todo el mundo.

Pero ello no puede constituirse en una ventana para que se generen estudios de opinión panfletarios. Una encuesta es un procedimiento de aproximación que se realiza bajo una metodología. No se puede naturalizar o aceptar de forma acrítica datos como el que se ve en el gráfico. Si se lo permite estaremos cayendo en un atolladero que terminará por derribar la credibilidad de las consultoras. ¿Por qué? Porque lo que para algunos es una discusión seria de calibramiento de las metodologías, para otros puede ser una ventana de oportunidad para ampliar su marketing. ¿En qué sentido? En el sentido de que el cliente no necesariamente puede estar interesado por tener información de calidad para tomar sus decisiones. O para  gestionar eficientemente su campaña electoral. Por el contrario se puede pretender invertir en una encuesta para obtener números favorables y vestir esos datos como información para su divulgación en los distintos medios.

La polémica ya se había encendido tras la subestimación de la intención de voto al Frente Amplio en las pasadas elecciones de 2014. Ahora tenemos un candidato como Novick que aparentemente está entre el 3% y el 10% de intención de votos, según la encuesta que se mire. Y donde un 65% ve como positivo la creación de su partido. Eso sí… en una distribución de 105%. La menor precisión de las encuestas parece ser un dato de la realidad. Pero la distorsión de las opiniones es una conducta evitable.

 


 

[1] http://www.carasycaretas.com.uy/novick-no-da-pie-bola-encuesta-partido-suma-105/

Alejandro Guedes

Autor: Alejandro Guedes

Politólogo. Egresado de la Faculta de Ciencias Sociales.Se encuentra cursando la maestría en Ciencia Política (UdelaR). Integrante del Programa de Estudios Parlamentarios del Instituto de Ciencia Política.