Lunes, 19 de septiembre de 2016

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Una herencia complicada

La situación del ex preso de Guantánamo, Diyab, permanece sin resolución y amenaza en convertirse en un problema más grande de lo que parece.

El problema que hoy enfrenta nuestro gobierno se remonta al propio origen de la presencia de Diyab en Uruguay. Ese poco claro y controvertido comienzo es una pesada herencia para nuestras autoridades.

El gobierno del entonces Presidente Mújica se comprometió ante su par estadounidense a recibir presos de Guantánamo y que los mismos permanecieran en el país por, al menos, dos años.

El problema fue que Mújica primero dijo que si y luego averiguó si se podía hacer. Fue luego de aceptar que se enteró que no podía realizarse lo que se proponía. No existe norma que habilite a prohibir que un refugiado abandone el país cuando quiera y como quiera. No existía norma que obligara a una persona a permanecer en el país.

Tampoco fueron las claras las condiciones que se pactaron con esos refugiados. Los mismos reclaman condiciones y subvenciones que nunca fueron dadas a conocer.

Hoy reclaman poder viajar a terceros países, presencia de su familia y hasta mejores condiciones para su permanencia en el Uruguay.

Lo que nació mal está terminando mal.

Las explicaciones públicas que dio el ex Presidente Mújica sobre lo que motivó su decisión de aceptar a estos ex presos fueron desafortunadas.

En primer lugar dijo que esto se hacía por motivos humanitarios y hasta acusó de “alma podridas“ a quiénes le criticaban o pedían explicaciones de su decisión.

Luego dijo que lo había hecho para que el Uruguay pudiera vender naranjas a Estados Unidos lo que fue desmentido por las autoridades norteamericanas.

Lo cierto es que hoy existe un problema muy grave derivado de las extremas medidas de protesta que ha tomado el Sr. Diyab.

Las mismas lo han colocado en una situación delicada situación de salud.

El gobierno no sabe como reaccionar ante estas propuestas.

Diyab quiere reunirse en otro país con su familia, los otros países no lo aceptan y Estados Unidos parece no dar respuesta al problema.

Lógicamente espera que nuestro gobierno se haga cargo de él puesto que así lo asumió el entonces Presidente Mújica.

El Dr. Tabaré Vázquez enfrenta así esa pesada herencia que puede complicarse mucho si existe un desenlace fatal.

De ocurrir esto nuestro país estará en el centro de atención de uno de los temas de mayor tensión hoy en el mundo.

Una herencia complicada que nos legó el Señor Mújica.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio