Lunes, 11 de septiembre de 2017

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Una nueva herramienta para la educación: el marco curricular nacional

La ANEP presentó el pasado viernes en la Torre de las Telecomunicaciones, el Marco Curricular de Referencia Nacional (MCRN) luego de un proceso en donde procuró involucrar a diversos actores del sistema educativo según se ha informado públicamente.

Sin dudas que la idea de generar esta herramienta constituye algo muy compartible, ya que a partir del mismo se aglutinarán un conjunto de instrumentos que serán piezas claves para lograr cambios más que necesarios en un sistema educativo que se muestra fragmentado y carente de coordinación en sus distintos niveles.

Ello es importante, máxime si se considera que en un primer momento la ANEP no había presentado la idea del MCRN como una línea de acción a futuro, basta para ello analizar el mensaje de presupuesto 2015 – 2020 en donde nunca lo menciona como tal. Luego, y nos consta que, iniciado el pasado año, se comenzó a trabajar en esta idea adoptando resoluciones que incluso conceptualizaron esta herramienta, siendo el inicio de un proceso que necesariamente deberá significar una transformación curricular.

Hoy superadas diversas dificultades, generadas – incluso – desde actores del propio gobierno, se encauza un proceso que propicia la generación de perfiles de egreso, progresiones de aprendizaje, adecuaciones en las evaluaciones, generación de apoyos a docentes y materiales para estudiantes.

La realidad nacional nos muestra una fragmentación en cuanto a los trayectos educativos que los alumnos recorren desde que ingresan y luego egresan del sistema educativo formal. Todo el peso de un sistema excesivamente compartimentado recae sobre los propios estudiantes y sus familias. Esto repercute muchísimo en los contextos más vulnerables y por ello se impone adoptar acciones que protejan las trayectorias educativas de esos alumnos, generando nuevas posibilidades para los diferentes actores que se desempeñan en dichas realidades.

En otras épocas, cuando asumimos diversas responsabilidades en la administración de la educación, propusimos y desarrollamos acciones tendientes a considerar a los alumnos desde su propia particularidad para generar experiencias innovadoras y mayores herramientas para los colectivos docentes.

Pero hoy los tiempos son otros y por lo tanto la posibilidad de generar esta herramienta de marco curricular es un camino que otros países han recorrido con éxito, por lo que resulta bueno que nuestra autoridad educativa la adopte para la implementación de cambios curriculares reclamados por todos.

También el Partido Colorado lo propuso cuando, con un conjunto importante de colegas, se elaboró una hoja de ruta para la educación la que se integró al Programa de Gobierno que se presentó a consideración de la ciudadanía en las elecciones de 2014.

Ahora, esta presentación del MCRN la celebramos. Dejando constancia de que se trata del inicio de un proceso que recién comienza y que deberá sumar esfuerzos de todos. En primer lugar, desde las propias comunidades educativas las que se deberán involucrar con esta herramienta para que a partir de la utilización de los perfiles de tramos y de egreso puedan interpelarse en cuanto a la pertinencia de los planes y programas, así como de las prácticas de enseñanza y de aprendizaje que se ejecutan. Deberán interpelarse para efectivamente determinar si con los planes, programas y prácticas se está concretando que los estudiantes adquieran las competencias que figuran en los perfiles que surgen de ese marco curricular presentado por la ANEP.

En segundo lugar, y más allá de si los programas y planes vigentes son los adecuados, interpelarse si la forma de evaluación es la mejor, si los instrumentos que se han puesto últimamente a disposición de alumnos y docentes en educación primaria son útiles y cumplen con el objetivo para el que han sido creados, entre otras interrogantes.

Ese proceso que se inicia deberá entonces tener una activa participación de las comunidades educativas en su conjunto, con efectivo involucramiento de las familias y ello será una tarea que deberá promover la ANEP a sabiendas de que seguramente, serán varios los obstáculos que podrán surgir en el camino.

Esperemos que las autoridades de la educación en este caso, estén a la altura de las circunstancias y logren concretar efectivamente en los hechos que la herramienta que han presentado se transforme en un motor generador de imprescindibles cambios en la educación formal, particularmente en la educación secundaria en donde son miles los jóvenes que abandonan por no encontrar lo que fueron a buscar.

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.