Viernes, 11 de agosto de 2017

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Una pena, una decepción….

Ha sido con profunda pena y decepción que tomé conocimiento del acuerdo celebrado por un diputado de mi partido, el Partido Colorado, con el Presidente de la República Dr. Tabaré. Vázquez y con el Frente Amplio que lo llevó a votar el proyecto de rendición de cuentas. Me refiero al diputado Licenciado Fernando Amado que es un hombre muy joven puesto que tiene sólo 34 años de edad y que es legislador desde el año 2010. De modo pues que asumió como diputado, con solo 27 años.

Precisamente por su juventud y por su dinámica política, tenía la esperanza de que fuera un factor de renovación y de aglutinación del Partido Colorado. Me equivoqué y el juicio que me merece ahora es particularmente decepcionante, porque en política, como en todas las relaciones humanas, se requiere el observar determinados valores que, lamentablemente, el Licenciado.

Amado no ha cultivado suficientemente. Me refiero a ser agradecido, leal y respetuoso. El Senador Dr. Pedro Bordaberry, le dio una mano para que, en el 2010, llegara a asumir su banca de legislador y lo apoyó en reiteradas oportunidades. Sin embargo, después se le hizo contra, con críticas muy duras a la gestión del líder de Vamos Uruguay que venía desempeñandose como Secretario General del Partido Colorado, las que han generado el comentario del Senador Bordaberry , cuando dijo que “Fernando Amado es una de las peores personas que me tocó encontrarme en política”. Creo que es muy feo ser mal agradecido y pegarle al que una vez te ayudó.Pero además, el Licenciado Amado, no ha sido leal ni respetuoso con su propio partido. No ha sido leal al solicitar, solapadamente, una entrevista al Presidente de la República para negociar el canje de su voto a favor de la rendición de cuentas, ni ha sido respetuoso con las autoridades del mismo al llegar a un acuerdo en ese sentido, sin consulta, ni intervención de clase alguna de las autoridades del Partido Colorado.Con su actitud se ganó el desprecio de medio país y la indiferencia del otro. En la barra de la Cámara de Diputados se reiteraron los insultos hacia su persona, entre los que tuvo destaque el de “traidor”, cosa que reiteró un lector de El País, con nombre y apellido. Y la pregunta que me formulo es la siguiente: ¿Tiene sentido haber procedido como lo hizo el diputado Licenciado Amado? ¿Valieron la pena esos minutos de protagonismo en la Cámara de Diputados y en los medios de difusión del pensamiento? ¿Cuál es el beneficio que obtuvo por proceder así?

Personalmente, estimo que su imagen se deslució totalmente. Que, sin perjuicio de los insultos que ha generado su conducta, lo que a un veterano hizo decir, que estaba como “pizarrón de quiniela”, el saldo es que, políticamente, el diputado Licenciado Fernando Amado no es un político que inspire confianza.Pero, además, considero que este legislador no puede pertenecer más al Partido Colorado, al Partido de Fructuoso Rivera y de José Batlle y Ordóñez. Y no puede pertenecer más porque ha violado un principio fundamental que es el del respeto al estatuto que lo rige y el del acatamiento a las autoridades constituidas del mismo. Un partido político es una organización donde sus integrantes deben de actuar conforme a sus normas y en lo que respecta al Partido Colorado las mismas están establecidas por su Carta Orgánica, aprobada en 2007 y actualizada en 2015. En la misma se establece, en su artículo 10 que “El afiliado al Partido y, en lo que corresponda, el que ocupare cargos públicos en representación del Partido o por promoción de éste, podrá ser sancionado con medidas que lleguen hasta la expulsión previos trámites reglamentarios mediante la decisión de los órganos competentes en los siguientes casos y en el inciso b) se establece “cuando cometa actos graves de indisciplina y entre los mismos se considera: “El incumplimiento de los acuerdos que el Partido concrete con fines electorales o de gobierno y la celebración de tales acuerdos no habilitados por el Partido”.

El diputado Licenciado Amado celebró un acuerdo de gobierno no habilitado por el Partido, nada menos que proporcionando a las autoridades del Frente Amplio el voto requerido para que la rendición de cuentas fuera aprobada en la Cámara de Diputados, con la particularidad de que, sobre todo estaba asegurando la puesta en vigencia del artículo 15 de ese proyecto de ley que consagra, de manera claramente inconstitucional una suerte de chicana para dilatar indefinidamente las deudas que el Estado asuma, por encima de determinada cantidad, por sentencias judiciales condenatorias. Se dan entonces los presupuestos necesarios para su juzgamiento y expulsión. Personalmente, acudiría a su sensibilidad y preferiría que se fuera por las suyas, incorporándose al partido que más se ajuste a sus ideas y formas de proceder o constituyendo uno nuevo. Pero en el Partido que ha sido fundacional de la República Oriental del Uruguay, no debe permanecer.

Edison González Lapeyre

Autor: Edison González Lapeyre

• Catedrático de Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional Público y Derecho Diplomático en la UDELAR • Profesor de Derecho Internacional Marítimo de la Academia de Derecho Internacional de La Haya. • Asesor Letrado, Director del Instituto Artigas del Servicio Exterior, Director de Asuntos Culturales, Director de la Consultoría Jurídico - Diplomática • Embajador ante los gobiernos de República Dominicana, Barbados, Haití y Granada y representante Permanente ante la OEA. • Negociador en el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo, el Estatuto del Río Uruguay, el Tratado para el desarrollo de la Cuenca Hidrográfica del Río Cuareim y el Acuerdo de Extradición y Cooperación Judicial con EEUU. • Integró el equipo legal del Uruguay en el juicio ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya en una primera etapa. • Autor de más de 150 publicaciones de su especialidad.

  • Hugo Fernando Moreira Olivera

    Muy bien expresado el sentir Colorado!