Miércoles, 14 de marzo de 2018

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Universidad de la Educación, algo más que un proyecto de Ley

En el año 2005, el ex senador y ex presidente Dr. Julio María Sanguinetti presentó un proyecto de Ley en el que proponía otorgar a la formación de los  docentes rango universitario y darle la posibilidad a la ANEP, para que, en
convenios con la UdelaR, expidiera títulos de tal carácter para maestros y profesores de  todo el país.

El gobierno de la época e incluso las propias entidades sindicales prefirieron esperar que llegara
una nueva ley de educación. La nueva ley de educación, promulgada en diciembre de 2008, estableció en su artículo 84, la  creación del Instituto Universitario de Educación (IUDE) con el cometido de” …formar maestros,  maestros técnicos, educadores sociales y profesores…”, lo que implicó en los hechos la generación de un grupo de trabajo que estableciera las bases de esa nueva entidad a crear.

En junio de 2010 CODICEN, resolvió convertir lo que hasta entonces era la Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente en un Consejo Desconcentrado de Formación en Educación, en el ámbito de la propia ANEP – con el carácter de transición hacia una formación universitaria – integrado por tres consejeros designados por el CODICEN, un consejero electo por el orden docente y otro electo por el orden estudiantil.

De él, hasta la fecha, dependen los 32 Institutos formadores de docentes, distribuidos por todo el país, con una población estudiantil de 24.000 estudiantes y más de 2000 docentes.

En el año 2012, ya transcurridos 7 años de la iniciativa de Sanguinetti y 5 años de aprobada la ley de educación, el senador Pedro Bordaberry presentó un proyecto de ley orgánica de la entidad pública que formaría a futuros docentes con rango universitario.

En el año 2013 y ante la falta de acuerdo respecto del tema y luego de trabajar durante meses representantes de los partidos políticos, se presentaron tres proyectos de ley al Parlamento Nacional. Uno del partido de gobierno,
otro proyecto conjunto del Partido Colorado y del Partido Nacional y un tercero, del Partido Independiente.

Un acuerdo entre el partido de gobierno y un el sector Vamos Uruguay del Partido Colorado permitió que el proyecto de ley presentado por el gobierno, con varios ajustes propuestos por el sector referido, contara con los dos tercios de votos en la Cámara de Diputados, pero no contó con los votos necesarios en la Cámara de Senadores, lo que ha paralizado el tema hasta el presente.

En diciembre de 2017, el Poder Ejecutivo envió nuevamente un nuevo proyecto de ley para la creación de la Universidad de la Educación, el que en términos generales y salvo algunos artículos que se quitaron, es exactamente el mismo que presentara el Frente Amplio en el año 2013.

Con más de una década de debate, el Proyecto de una Universidad de la Educación, vuelve a estar nuevamente en la agenda legislativa. Vuelve a estar en la agenda sin mayores cambios, parece que lo acontecido hasta ahora no fuera demostrativo de la necesidad de implementar nuevas estrategias para concretar lo que es una anhelada aspiración.

Sin embargo, deberá saldar el debate sobre el cogobierno. Ese debate que perdura y que, sin dudas, se transformará en el punto a solucionar entre unos y otros, entre el gobierno y toda la oposición.

Ahora bien, debemos tener claro que más allá del debate de cogobierno sí o cogobierno no a imagen y semejanza de la UDELAR, la creación de una universidad requiere más que una ley. Mucho más que ello.

La transformación de toda la estructura de formación docente en universitaria, debe hacernos reflexionar sobre el proceso a seguir ya que una universidad no se decreta, requiere un proceso fundacional altamente profesional y que, partiendo de la mejor historia de esta formación, logre ser el puntapié inicial de una efectiva transformación, de una efectiva profesionalización de la formación inicial de los futuros docentes.

Las prácticas de enseñanza y de evaluación que se desarrollan actualmente en estos centros, distan de tener niveles de calidad indispensables para la formación de los docentes uruguayos. Ello lo dicen los propios involucrados en diversos documentos que se han generado con el correr del tiempo, en particular luego del año 2008 cuando se generó el Plan Único de Formación Docente.

A ello se debe sumar las bajas tasas de egreso que comprometen el recambio de generación de docentes, así como las altísimas tasas de rezago y desvinculación que las carreras docentes experimentan.

Este es un proceso que necesariamente demandará tiempo y que deberá alimentarse de los saberes acumulados en los Institutos de Formación y que, al mismo tiempo, debe tener la audacia de habilitar espacios, que permitan la entrada de ideas nuevas, que fortalezcan y enriquezcan la formación, la investigación como ingrediente clave a tener en cuenta.

Tiempo que se requiere y que muchas veces parece perdido. Parece perdido en debates, en idas y venidas que no han logrado implementar efectivos cambios en la formación inicial de los docentes a pesar de que hace años que se insiste en la necesidad de transformar una formación inicial de muy mala calidad.

Una universidad con autonomía técnica y de gestión, pero a la vez, articulada con ANEP y vinculada con universidades nacionales y extranjeras, públicas y privadas, en el marco de una política nacional docente.

Pero también, una Universidad cogobernada, que incluya además de los órdenes docentes, de egresados y de estudiantes, la participación de representantes de la ciudadanía altamente calificados, elegidos por sus condiciones profesionales y con respaldo parlamentario ya que no se puede pensar en una gobernanza universitaria que excluya a los representantes de la ciudadanía, ello no ocurre en la mayoría de las universidades del mundo.

Esta circunstancia hará la diferencia y generará un respaldo aún mayor para la consolidación efectiva de la universidad, ya que es necesario a la luz de la experiencia nacional, establecer una modalidad de cogobierno en donde todos participen, sin exclusiones.

Por ello, la creación de la universidad de la educación es mucho más que la aprobación de un proyecto de ley. La creación de la universidad de la educación es la necesaria confluencia de las mejores tradiciones de la formación docente, la experiencia de nuestra universidad pública y la visión de futuro que permita incluir a todos en la generación de una nueva institucionalidad que salde una deuda histórica desde una perspectiva inclusiva con un claro propósito de transformar la realidad actual.

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.