Viernes, 24 de agosto de 2018

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Uruguay en su encrucijada

Este es el último artículo que escribiré para El Telescopio, una publicación en la Web que, sin recursos mayores que la generosidad, el prestigio y la calidad de quienes donaron su tiempo y su esfuerzo, pudo incidir en la realidad del país. No serán en vano las miles de palabras, los cientos de artículos, la infinidad de ideas… pero todo en la vida cumple un ciclo, El Telescopio también, y hoy vemos el fin de esta aventura, aunque no necesariamente para siempre. Otros tiempos podrán alentar otros nacimientos.

Volviendo a lo nuestro, es hora de escribir este, mi postrer análisis. Hoy no voy a cansarlos, como más de una vez antes, con números y cálculos. Hoy quiero referirme a la situación en la que está el país y cuales serán las consecuencias si no se cambia el rumbo.

Uruguay está en crisis económica. Quizá no como en 2002, en que fue una crisis aguda, sino en forma crónica, porque hay muchos síntomas que indican que vamos camino a una situación muy complicada. Decenas de miles de empleos perdidos en la esfera privada, casi una decena de miles este mismo año. La inflación que lentamente sigue creciendo. Las exportaciones que no despegan. Descenso generalizado del empleo sin ascenso del desempleo, porque la gente ya no busca trabajo. Aumento del número de quiebras, concordatos y cierres. Disminución de la inversión directa externa a niveles que no se veían desde hace muchos años. Fenómenos todos que se disimulan con el aumento de empleos públicos, aumento del gasto del estado, aumento creciente de la deuda externa, y dispendios de todo tipo y color por parte del gobierno central y las intendencias. Estamos comprometiendo el futuro solamente para ver si se puede llegar al 2019 sin perder las elecciones, mientras aumenta el número de personas durmiendo a la intemperie o en los precarios refugios de aleros y retiros de casas, bancos y comercios. El BROU de 18 de Julio es una exhibición de esa vida, ya aceptada naturalmente, como naturalmente también se reúnen muchas decenas de personas en la Plaza Fabini a recibir alimentación de voluntarios bienintencionados. Mientras el Mides retacea comida a las poblaciones vulnerables.

Uruguay está en crisis educativa. Quizá todavía no es dramático, pero ya es notorio. Mucha gente es incapaz de escribir sin faltas de ortografía, manteniendo al menos un atisbo de sintaxis y sin emplear giros extraños como el más reciente “personas en situación de movilidad humana” usado por nada menos que el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) para describir a los migrantes. O cometer atentados de lesa lenguaje como el inclusivismo impronunciable de las equis y arrobas, o las confusas es. Apenas un repaso de diarios, revistas, noticieros que vierten sus reportes en las redes sociales, simples comentarios en las secciones respectivas de cualquier diario, muestran inconcebibles horrores ortográficos como el muy reciente “sencibles” que deslizó en un comunicado el MEC, ¡nada menos que el MEC! Y en ese contexto de pobreza educativa, de deterioro de la cultura del país, de jóvenes que, al decir de operadores del sistema judicial, apenas conocen algunas pocas palabras y muchas veces se manejan con gruñidos, un colectivo docente cuyos dirigentes han perdido la brújula. El último episodio de ocupación de un liceo para evitar que se pudieran tomar las pruebas Pisa, unido a los continuos paros sin recuperar, inasistencias sin justificación real, horas de asignaturas que no se dictan, disminución de la exigencia para que la gente avance en el sistema aunque no tenga los conocimientos para ello, es apenas un hecho anecdótico más entre todos los que muestran nuestra degradación educativa. Que, como se puede ver en los informes públicos, avanza año a año.

Uruguay está en crisis de seguridad. La espiral descendente al abismo de la criminalidad desatada, que se instauró con el actual Ministro del Interior y su equipo, no sólo no da señal de amainar, sino que se produndiza todos los días. En los últimos doce meses (un año móvil) el número de homicdios llegó a 382, algo jamás antes registrado en los anales de la historia uruguaya. Llegará a fin de año, cuando se cierre el año calendario, a más de 400, con una tasa cada cien mil habitantes de más de 11, cuando nuestros vecinos del otro lado del Plata están en 5 y la OMS dice que por encima de 10 se trata ya de una epidemia. Los hurtos y rapiñas aumentan incesantemente, con el concomitante aumento de la violencia de las últimas. Ya es frecuente encontrar episodios de violencia irracional, cadáveres incinerados o decapitados, o simplemente personas que son asesinadas pese a que no se resisten al arrebato. Miles de vehículos son robados cada año, y ya ni rejas, alarmas o perros evitan que un día sí y el siguiente también, aparezcan en las redes quienes relatan los vejámenes que ha sufrido su propiedad, cuando no concomitantemente su físico. El narcotráfico campea por sus fueros, sin que el ridículo intento del gobierno de burocratizar el acceso a la marihuana haya tenido otro efecto que mostrar largas colas en las farmacias, no sólo de hombres y adolescentes, sino incluso de madres con bebés en brazos que recurren a lo poco que pueden para evadirse un rato de una realidad dura y acuciante. Y mientras en los barrios periféricos y desatendidos por los burócratas de altos sueldos campean los narcos, en las capas superiores de la sociedad campea la corrupción. Decenas y decenas de vuelos a Uruguay, que “nadie registró”, muchos de ellos vinculados con la inmensa corrupción argentina, residentes que ostentan varios autos de alta gama o propiedades multimillonarias sin negocio legítimo que las justifique, apoyo incondicional a la dictadura venezolana, con la que tantos negociados se han hecho. Políticos que se enriquecen, ellos o sus familiares, ordeñe sistemático al estado, sueldos elevados para amigotes de imbecilidad supina.

Uruguay está en crisis existencial. 16% de la población uruguaya viviendo en el exterior, largas colas en los consulados, récord de expedición de pasaportes, un promedio de 8.000 uruguayos que se fueron y no volvieron en los últimos cinco años, cientos y cientos de uruguayos que no encuentran otra salida que suicidarse (configurando una de las tasas más elevadas del mundo) son síntomas todos de que los uruguayos ya no creen en este Uruguay. Sobre todo los jóvenes preparados y con ánimos de progreso, a quienes el ex presidente más inútil e irresponsable de la historia reciente del Uruguay, enancado en su popularidad internacional de filósofo de boliche, les dice que no hay que trabajar ni consumir, que no hay que esforzarse, que eso es de lo que se trata el “ser libres”. Por supuesto, sin renunciar él mismo ni a su culto a su personalidad, sus ingresos o sus propiedades, ni a los viajes que lo ha llevado a recorrer medio mundo al calor de quienes no entienden la nada, o menos que nada, que significó su desastrozo gobierno para el país.

Uruguay está en crisis política. Populistas de izquierda y derecha prometen el oro y el moro, nadie dice la dura verdad, que Uruguay no saldrá del pozo sin mucho sufrimiento para quienes queden acá, que se necesitará mucha sangre, sudor y lágrimas para construir no lo que fue en el pasado, sino lo que potencialmente Uruguay podría ser. Nadie postula la imposibilidad de crecer sin matar vacas sagradas, sin reformar las empresas públicas, sin pararse firmemente ante los sindicatos y regular el derecho de huelga, sin imponerle a las organizaciones sociales que no pueden medrar haciendo contabilidad creativa con los fondos de sus afiliados, sin apoyar firmemente el desarrollo tecnológico, sin apoyar sin remilgos a quienes producen en la esfera privada en el campo y las ciudades, sin reducir el número de empleados públicos en áreas no esenciales, sin pedir contraprestaciones apropiadas tanto a quienes reciben limosnas del estado—nunca suficientes para elevarlos, pero siempre adecuadas para mantener su voto—como a quienes reciben pingües salarios públicos dedicándose a vegetar proclamando inanidades o, aún peor, a impedir el progreso de quienes quieren hacerlo. Mientras un partido con 5% del voto popular domina dos Ministerios importantes y de amplio acceso a las capas populares, mientras otro partido con ideología ameboide aprovecha todos los resquicios de corrupción en el continente para aportar fondos a una revolución soñada cuando se den los parámetros adecuados, mientras un gobierno con sectores demócratas débiles permite que se pisotee la Constitución, cuando las organizaciones de trabajadores se emplean como armas políticas, la esperanza de transformar el país desaparece en una ciénaga de intereses particulares y de sectores, donde lo que menos importa es el ciudadano que paga impuestos de Finlandia y recibe servicios de Haití.

El año próximo hay elecciones. Puede volver a ganar el partido de gobierno, puede ganar la oposición. Pero esa no es la encrucijada. Gane quien gane, las opciones son dos: o se sigue haciendo lo mismo que se ha hecho en estos últimos 13 años, flotar aprovechando condiciones favorables que ya no volverán, derrochar dinero para comprar votos, disminuir cada vez más la esfera privada aumentando la injerencia del estado en la vida de los ciudadanos, o se cambia completamente.

Las raíces de los árboles, que Vázquez hace mucho tiempo anunció que temblarían, no sólo lo hicieron, también se pudrieron. Hoy Uruguay está a solo unos pocos pasos de convertirse en una democracia fallida, en un país inviable excepto para unos pocos burócratas, políticos, corruptos y aprovechados, un país que sigue expulsando a su mejor gente en forma masiva y creciente, y cuando se acercan tiempos en los que incluso sus ventajas comparativas actuales desaparecerán. Tiempos de robots, de inteligencia artificial, de carne sintética, de conocimiento aplicado y de necesidad de habilidades laborales desarrolladas incluso para las tareas más simples.

Los países no se funden ni desaparecen. Simplemente se degradan, vegetan, pierden su verdor y se transforman en caricaturas de lo que podrían haber sido.

Hoy tenemos una oportunidad, mañana será tarde.

Oscar N. Ventura

Autor: Oscar N. Ventura

Doctor en Química. Profesor Titular (G5) efectivo, con Dedicación Total (DT) de la Facultad de Química (UdelaR). Director del Computational Chemistry and Biochemistry Group (CCBG). Investigador Nivel 5 del Pedeciba. Investigador Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

  • Manuel Patrón Mederos

    Oportunidad

    Hoy por la tarde el Ministerio del Interior inauguró un esperpento al que llamaron “Línea Verde”.Se trataría de un servicio para que la ciudadanía informe o delate todo aquello que sirva “para desinformar,confundir,manipular o crear alarma pública en sus destinatarios”.
    En principio,resulta grotesco y surrealista que inaugure esta línea,precisamente,el organismo que viene manipulando desde hace años las cifras del delito con el objetivo de confundir a la población.Provocando,además,alarma pública por su inoperancia.
    Pero ya que está conviene denunciar en esta Línea Verde y a través de este medio a dos noticias falsas difundidas en el día de hoy.

    La primera acerca de un titular del Mides que afirma que atendió a 20 mil personas (diferentes) en situación de calle en 13 años.Se trata de un titular engañoso que induce al equívoco.No se necesita tener las estadísticas a la vista para saber que algunos miles de esos 20 mil son las mismas personas que se repiten año tras año.Lo que demuestra que el Mides,a pesar de los enormes recursos que maneja,viene fracasando de manera sistemática con la inclusión social.Tal vez,con el lenguaje inclusivo,tenga más suerte.

    La segunda noticia falsa fue propalada por el Movimiento de Participación Popular (MPP) a través de su facebook (17:24).
    Dice el MPP que en el año 1994 el gobierno de Luis Alberto Lacalle ordenó la extradición de Jesús María Goitia,Mikel Ibañez y Luis Lizarride.
    El MPP,grupo político al cual pertenece el ministro del Interior,miente.
    Quien ordenó la extradición fue el Poder Judicial.◘

  • Walter Maggio

    Manuel Patrón Mederos – DECIS QUE EN ESTA OCASION MINTIO EL mpp Y QUIERO AGREGAR QUE TODO LO QUE SALE DE SUS MENTIRAS SON MENTIRAS, COMO BIEN LO DEMOSTRO EL TUPA TRAIDOR CORRUPTO mujica: “como te digo una cosa, te digo la otra”. ETC.