Martes, 1 de agosto de 2017

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UTEC, avances y alguna pregunta

Una de las pocas buenas noticias recientes en educación es el avance en la creación de la Universidad Tecnológica.

La UTEC fue de las escasas innovaciones de la Ley General de Educación del 2008 y de las aún más escasas que fueron efectivamente implementadas.  A pesar del voluntarismo de esa norma, que estableció plazos perentorios para su implementación, recién logró concretarse mediante ley aprobada en diciembre de 2012.  Primero se diseñó en un equipo técnico interpartidario y luego en el parlamento.

Las actividades con estudiantes comenzaron recién en el 2014 y desde aquel momento fueron intensificándose. En el 2016 ofreció cursos en 6 sedes distintas, consistentes a su vez en 6 titulaciones (2 licenciaturas, 3 tecnólogos y 1 tecnicatura) y cuenta con varias otras ofertas en  etapas avanzadas de diseño.  Abarcó 4 departamentos y uno de los cursos fue virtual.  La matrícula 2016 fueron 379 estudiantes, lo que supuso más que duplicar la del año anterior.  s.

La implementación muestra varios datos interesantes. Sólo 8% de los estudiantes tenían entre 18 y 19 años, en tanto casi dos tercios tenían entre 20 y 34 años;  más de la mitad de sus padres no completaron la educación media. Proceden de 17 departamentos y sólo poco más de diez estudiantes de Montevideo (para lo cual debieron trasladarse a estudiar al interior).  Los datos muestran logros en cuanto a la equidad en el nivel educativo de las familias  de origen (que puede estimarse tiene alta coincidencia con el nivel socioeconómico). A la vez logran revertir la vieja inequidad de acceso territorial a la educación superior, que se expresa en que la mitad de los jóvenes viva en el interior, pero sólo un tercio del total de los estudiantes universitarios del país procedan del interior. Los números si bien son todavía modestos, como efecto de la etapa fundacional en que se encuentra la UTEC y de la limitación de los recursos recibidos, debe reconocerse que son auspiciosos en términos de las características de los estudiantes incorporados.

La UTEC avanzó a su vez en  la implantación de los Institutos Técnico Regionale (ITR), que la ley establece como sus organismos básicos y que deben estar especializados en una determinada área tecnológica. El año pasado inauguró el del Suroeste en Fray Bentos y ha avanzado en actividades y en la preparación de uno en el Norte, en Rivera y otro en el centro, en Durazno. Para la ubicación de estos Institutos se han realizado estudios sistemáticos y en profundidad y se han desplegado articulaciones con diversos actores locales, incluyendo varias empresas de los sectores que muestran más dinamismo hoy en el país. Paralelamente se han creado cuatro Departamentos por áreas académicas: (a) agrotecnologías y alimentos,(b) ciencias ambientales, (c) ingeniería y (d) programas especiales. Estos Departamentos hoy funcionan a nivel central.  Esto puede interpretarse como una tensión propia de la etapa fundacional; el desafío es que en el futuro se cuente con la capacidad y las condiciones para que estén radicados cada uno de ellos (y de otros que probablemente se deban crear) en uno de los ITR.

En la breve experiencia aparecen otras innovaciones relevantes en el rigor de los diseños curriculares de las carreras, cada una de las cuales cuenta con un estudio que la fundamenta. Pedagógicamente  es interesante la realización de una evaluación intermedia global de cada estudiante, que retroalimenta su proceso formativo.  Es destacable a la vez una experiencia piloto de acreditación académica de conocimientos obtenidos fuera de la educación formal, dando cumplimiento a uno de los cometidos que le asigna la Ley de creación.

Muchas de las actividades de la UTEC se hicieron en colaboración con la UTU y la UDELAR.  En este campo se abren preguntas. Existiendo la UTEC ¿tiene sentido que la UTU mantenga actividades en el nivel terciario? ¿no sería mejor que se concentrara en resolver las fuertes carencias de que adolece en la educación media y cediera espacio y por supuesto que también recursos, a este nuevo actor? Es cierto que la renuncia y la generosidad en las actividades no es una característica común en las organizaciones, pero esta parece una oportunidad especialmente oportuna para asumirlas.

Como primeros comentarios deben valorarse los logros y avances en esta etapa fundacional de la UTEC, que responden a los cometidos de la institución y al desafío del desarrollo tecnológico que tiene planteado tanto la educación técnica y superior, como el desarrollo del país en conjunto.

Javier Lasida

Autor: Javier Lasida

Javier Lasida es Licenciado en Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, Máster en Ciencias Sociales de FLACSO Buenos Aires y candidato a Doctor en Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Se desempeña como profesor titular e investigador en la Universidad Católica del Uruguay. Fue Director durante 6 años del Programa Projoven del Ministerio de Trabajo de Uruguay. Se ha desempeñado en roles de consultoría, gestión y evaluación de política educativa para varios gobiernos, instituciones privadas y organismos internacionales en Uruguay y varios países de la región. Es autor de libros y artículos en publicaciones académicas y en la prensa, en temas de su especialidad.