Viernes, 17 de junio de 2016

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Vancouver y Marconi

En el mes de octubre pasado tuve la oportunidad de conocer la ciudad de Vancouver- Canadá. Vancouver es la principal ciudad de British Columbia y se considera una de las metrópolis con mejor calidad de vida del mundo y la mejor de las américas.

Esta hermosísima ciudad tiene aproximadamente un tercio de la población de Montevideo, allí pude ver, además de un paisaje bellísimo, un centro de convenciones para 5 mil personas todo con materiales reciclables con el techo cubierto de césped, una huerta ecológica en pleno centro, una salud estatal, las montañas y bosques que rodean la ciudad son estatales en el 95% y están exentas de explotación comercial, etc., etc.  Un estado fuerte intervencionista y protector, estado de bienestar.

La ciudad está conformada en un enorme porcentaje por inmigrantes, el idioma materno más común no es el inglés.

Ahora de vuelta en nuestra realidad nos encontramos con lo sucedido en “El Marconi”  reflexionaba que harían en Vancouver con este asunto.

¿O acaso existe hoy un barrio Marconi en Vancouver ?

En la bibliografía encontramos una interesante investigación sobre violencia-trauma y adicciones referida a embarazadas en un barrio de … Vancouver! (1)

Como lo explica la investigación, el Downtown Eastside de Vancouver, Columbia Británica, es una pequeña área geográfica de aproximadamente 17.000 personas (tres veces mayor que Marconi)   que a menudo ha sido descrito como el barrio más pobre en Canadá. Muchas personas experimentan  desempleo,  vivienda precaria,  violencia y crimen. Existen allí drogas ilícitas, crack, metanfetaminas y  heroína. La tasa de mortalidad  inducida por tóxicos es siete veces mayor que la general de la provincia.

La participación en el trabajo sexual y el tráfico de drogas son medios comunes para los residentes de ese barrio  y muchos luchan con la enfermedad mental, o enfermedades como el VIH / SIDA y  hepatitis.

Es decir. Que la ciudad de mayor calidad de vida de las américas, e invisible a los ojos turísticos,  alberga en su interior un Marconi.

Podemos imaginar que no faltan allí programas de intervención tanto estatales como de diversas ONG-  para vivienda asequible, para la creación de espacios seguros para mujeres.

En el año 2000, la ciudad de Vancouver dio a conocer su programa de cuatro pilares como estrategia sobre drogas (prevención, tratamiento, reducción de daños y la acción legal), un enfoque pragmático del problema. (2)

Por supuesto existen programas específicos para embarazadas apuntando a al problema del consumo- enfermedades infecciosas- trauma y violencia.

De la misma manera el diario El País de Uruguay publica hoy “EN UN LABERINTO El reto: ¿quién gobierna en el Marconi?   (3)

Allí vemos que el barrio tiene 5 mil personas (menos de 3 veces que el Downtown Eastside de Vancouver) y los problemas no son muy diferentes.   También aquí trabajan diferentes ONG y el Estado ha invertido más de 6.7 millones de dólares en 3 años en diferentes programas.

Al igual que en Canadá  es evidente que estos programas son “un paliativo”, pero incapaces para resolver el problema.

Referido únicamente a embarazadas los investigadores Canadienses se centraron en el estudio de los patrones comunes  del consumo de sustancias (un aspecto del problema). Los resultados los sintetizan en 6 problemas detectados.

  1. Problemas traumáticos que se arrastran desde la infancia. (fundamental) Estas mujeres se habían expuesto al contacto con el comercio y consumo de sustancias a edades tempranas por sus padres –madres o cuidadores. y el abandono fue un hallazgo común, así como la expulsión del hogar y abusos.
  2. Continuidad en la edad adulta- Es muy común la exposición a la violencia doméstica, sexual, física y emocional (80%). El abuso sexual  (70%)
  3. Relaciones de pareja “violentas” con frecuente abuso sexual por parte de las parejas. El embarazo fue un momento de esperanza para muchas mujeres, para el cese de la violencia y una “oportunidad de apoyo”.  Pero en la mayoría de los casos, sus esperanzas de una mejor vida no se cumplieron.
  4. Violencia estructural. Referido a la estigmatización y discriminación por parte de los agentes de salud etc.
  5. El trauma Trans- generacional es observado como los tratos recibidos son dados luego a un hijo. La repetición de historias y conductas.
  6. La posibilidad de una intervención terapéutica sobre el trauma de la infancia. La mayoría nunca se les ofreció ni la recibieron pero manifiestan poco interés por recibirla.

Luego de estudiar esta sub- población los autores concluyen  que el consumo de drogas siguen patrones complejos, habitualmente existen experiencias traumáticas de la infancia que llevan al consumo como automedicación de la angustia. Una vez que el consumo se establece se ingresa en un patrón de comportamiento que asegure la disponibilidad. Esto lleva a riesgo de género y violencia. En este estudio las mujeres reconocen la transmisión trans-generacional de las conductas, pero son vacilantes en afrontar el abordaje del trauma originario- desencadenante.

Podría ser el momento de reflexionar – si la ciudad con mayor calidad de vida, desarrollo social, protección estatal tiene en su interior un Marconi, y los esfuerzos estatales y de ONG (a las que nadie racional se opondría)  pueden dar apoyo y soluciones paliativas pero no erradicar el problema.

¿Es acaso esta segregación social un fenómeno natura l  (en aumento)  de esta etapa del desarrollo económico mundial,  que arroja cada vez más personas a esta situación? Una especie de contrapartida del aumento que se observa a nivel mundial de los hiper-ricos. O la contracara del desarrollo social que arroja segmentos sociales enteros hacia la degradación y la barbarie

 

 


 

1-Torchalla et al. Harm Reduction Journal 2015, 12:1  disponible:  http://www.harmreductionjournal.com/content/12/1/1
2-  MacPherson D, Mulla Z, Richardson L: The evolution of drug policy in Vancouver, Canada: strategies for preventing harm from psychoactive substance use. Int J Drug Policy 2006, 17:127–132. doi:10.1016/j.  drugpo.2005.10.006.
3-http://www.elpais.com.uy/que-pasa/reto-gobierna-barrio-marconi.html

Francisco Cóppola

Autor: Francisco Cóppola

Médico Ginecólogo y Endocrinólogo. Profesor Agregado (G4) en la Clínica Ginecotocológica A Facultad de Medicina UDELAR (Hospital Pereyra Rossell). Ex presidente de la Sociedad de Ginecología del Uruguay