Martes, 6 de febrero de 2018

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Violencia descontrolada

Parecería que los hechos de la cruda realidad están reñidos y alejados, del panorama que sobre la inseguridad se pretenden comunicar oficialmente. Para ello basta con repasar algunas situaciones, como las siguientes:

  • Ocurrieron 9 asesinatos en los primeros cuatro días de febrero de este año.
  • Van 41 crímenes en apenas 35 días de 2018.
  • Ha ocurrido prácticamente un homicidio al día en los últimos meses.
  • Aumentaron los crímenes un 5,6% respecto al año anterior. Y donde el 63% de las víctimas no tenían antecedentes.
  • Montevideo registra una tasa altísima de homicidios (12) cada cien mil habitantes. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que se enfrenta una epidemia de homicidios cuando se supera una tasa de 10 por cada 100.000 habitantes.
  • De 2012 en adelante, se ha consolidado un promedio superior a los 260 homicidios anuales. Marcando un record histórico para nuestro país los años 2015 y el 2017 respectivamente.
  • Hubo record de reclusos muertos (45) en las cárceles de nuestro país.
  • Hay también un record de asesinatos no aclarados, ya que no se resuelven la mitad de los crímenes (49,8%).
  • Siguen robando locales de cobranzas y remesas.
  • Continúan volando cajeros (van 17 asaltos a cajeros automáticos en muy poco tiempo, algunos consumados y otros frustrados). De ellos, 7 fueron en enero de 2018. Tres más van en febrero de 2018. Y otros 7 ocurrieron de fin de setiembre a diciembre de 2017.
  • Han robado 41 vehículos por día (unos 15 mil al año).
  • Asaltaron un casino en pleno shopping de Montevideo.
  • Robaron un comercio de alhajas que está situado en el centro de Gorlero y la calle 29 en Punta del Este.
  • Intentaron robar a la custodia de la casa del subsecretario del Ministerio del Interior.
  • El porcentaje más alto de asesinatos se cometió en Casavalle, donde funciona el Programa de Alta Dedicación Operacional (PADO) las 24 hs, lo que indicaría que algo no está funcionando bien.
  • Todo ello sin mencionar la cantidad de robos y rapiñas cotidianas a particulares en la calle, hogares, trabajos y negocios.

Pero estos graves sucesos no vienen siendo aislados. Ya habían ocurrido otros graves acontecimientos tales como: el asalto al Peaje Solís, al Peaje Pando, a la remesa del Geant, al Sanatorio Impasa del SMI, al BROU de Sauce, a 5 locales Antel, a la Remesa Devoto Sayago, a diversos Locales de cobranzas tales como los de Abitab y de RedPagos, a Tienda Inglesa casa central, más los hasta ahora 17 asaltos a cajeros automáticos.

En suma, en los últimos tiempos se dispararon significativamente las situaciones de violencia e inseguridad.

Cabe preguntarse entonces, ¿dónde está el patrullaje?; ¿dónde están las famosas cámaras de televigilancia?; ¿dónde están las autoridades?.

De estos casos emblemáticos, ¿cuantos hay aclarados con los responsables detenidos y procesados?; ¿y el dinero hurtado, fue recuperado?.

Delinquir parecería que se ha trasformado en un negocio próspero ante la ausencia del Estado, del patrullaje policial, de la mala gestión de los recursos, de la falta de resolución de los delitos y de algunas disposiciones del nuevo Código del Proceso Penal, entre otros aspectos.

De esta forma parecería que la impunidad se habría  impuesto y que delinquir se habría convertido en un negocio próspero. Impunidad. Esa es la palabra clave. Y es lo que explica el aumento explosivo del delito.

Al fin y al cabo también en el “mercado de la delincuencia” funcionan los “incentivos”. Y la casi certeza de la impunidad es el incentivo más poderoso. Esto es gravísimo. Y no hay que acostumbrarse. Que los delincuentes pierdan el miedo a robar y hasta matar como está ocurriendo, resulta peligrosísimo.

El propio fiscal de Corte, Jorge Díaz, aseguró que: “hay más homicidios en cinco manzanas de Montevideo que en resto del país”.  De ser así, esto demuestra el rotundo y absoluto fracaso del gobierno y en particular del Ministerio del Interior, que no puede controlar y dar seguridad a apenas 5 manzanas de la ciudad.

Asimismo, que la mitad de los 283 homicidios ocurridos en el año pasado estén sin aclarar en un dato brutal. Y para peor las autoridades se han vanagloriado que en materia de aclaración estaban por encima del FBI y de Scotland Yard. Realmente increíble. Todo ello sin considerar que se han recogido evidencias y  de un notorio criminen, en una caja de bananas. Algo impensable para los protocolos del FBI.

Otro aspecto a fundamental a consignar es que el único dato fidedigno son los homicidios. En efecto, mientras que los homicidios se contabilizan efectivamente por los fallecidos, los demás delitos solo se los contabiliza por las denuncias las cuales suelen no coincidir con la cantidad real de delitos que se cometen.

Es decir, que una cosa son denuncias de delitos y otra los delitos que efectivamente ocurren y que suelen ser siempre más que los denunciados como notoriamente le demuestran las Encuestas de Victimización que relevan los casos no denunciados, también denominados “cifra oculta”.

La llamada “Cifra Negra” o “Cifra oculta” es la parte del número de delitos que son cometidos pero no son registrados por la policía ni por la justicia en virtud de que las personas no los denuncian. Es la diferencia que existe entre la criminalidad real (delitos que efectivamente suceden) y la criminalidad oficial (datos de denuncias recibidas).

A ello se agrega también, que a diferencia de los datos y registro de homicidios (que son imposibles de manipular, maquillar u ocultar), tanto las rapiñas, como los hurtos y demás las denuncias de delitos publicados por el Ministerio del interior, éstos no pueden ser auditadas, ni verificadas.

El corolario que se podría extraer, es que lo que claramente habrían disminuido en 2017 en materia de rapiñas, son solo las denuncias efectuadas, NO los delitos que parecería que ocurren cada vez con más frecuencia y a diferencia del caso de los de homicidios donde es imposible que no figuren en el registro.

En conclusión, más allá de que se intente expresar que cayó la cantidad de rapiñas y hurtos en el país, la percepción generalizada, es que lo que cayó fue el número de denuncias de los referidos delitos, porque la gente ya acepta los mismos con resignación e impotencia.

Uno de los factores primordiales que suelen señalarse como impulsor del aumento en los crímenes, es el sentimiento de impunidad, debido al bajo esclarecimiento de los delitos en general (y de los homicidios en particular).

En efecto, el mayor aliado de la delincuencia se llama impunidad. Si uno no combate la impunidad, si los delitos no se aclaran, si el delincuente no es capturado, si no se consiguen las pruebas, si no se lo lleva a la justicia, y una vez que cumplimos todas esas etapas la justicia no lo logra procesar, o lo procesa y no cumple la totalidad de la pena, estamos en un problema, porque el delincuente lo que percibe es que hay una especie de luz verde para seguir delinquiendo.

No hay que olvidar que el ministerio del interior cuenta con un Presupuesto extraordinario de casi U$S 900 millones A lo que se suma la existencia de unos 31 mil funcionarios, más 23 mil guardias seguridad privada, más 65 mil vecinos organizados como vecinos alerta. Y todo ello para enfrentar la inseguridad. Sin embargo, estamos en una situación en la cual hoy, la gente festeja que la robaron y no la mataron. Realmente terrible.

Se está transitando un difícil y peligroso camino, que implicara un muy dificultoso retorno, si hay aún oportunidad de ello. Seguramente cambiando a las autoridades del Ministerio del interior no se arregle todo. Pero manteniéndolas no se arregla nada.

Guillermo Maciel

Autor: Guillermo Maciel

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Doctor en Diplomacia. Docente de la Universidad de la República; de la Universidad de la Empresa y de otros centros de estudios superiores. Director General del Ministerio del Interior de la República Oriental del Uruguay de 1999 a 2005. También se desempeñó como asesor del Ministro del Interior durante 1998. Asesor del Comité Nacional de Calidad de la Presidencia de la República de 1996 a 1999. Director del Observatorio en Seguridad de la Fundación Propuestas. Consultor especializado en seguridad ciudadana; y autor de varios trabajos publicados sobre la materia.

  • Alvaro Berreta

    La pobreza de la gestión del Ministerio del Interior en Uruguay, no creo que sea exclusiva de estos últimos años, seguramente es de siempre. Yo creo que tal vez la excelente labor de Fundación Propuestas podría extenderse a examinar la causas de la pobreza de gestión y que caminos hay para mejorar la gestión. El tema recursos monetarios siempre es un tema, en nuestro país siempre será un tema, pero debe haber otras escaseces que expliquen la falta de progreso. Se podrían explorar porque los resultados que se observan seguirán creciendo y solo podremos detener por otros gobiernos que tengan voluntad y tengan diagnósticos y medidas.

  • Manuel Patrón Mederos

    Barranca abajo

    Tengo un familiar que fue rapiñado ya tres veces en la vía pública mediante la modalidad de arrebato con violencia física.No denunció en ninguna de las tres oportunidades.¿Para que?¿Para gastar tiempo y dinero yendo a una comisaría a cumplir un simple trámite burocrático?

    Otro ciudadano de mi conocimiento fue rapiñado en la vía pública por dos sujetos que portaban armas de fuego y se “movían” en una moto sin matrícula.Todos los ciudadanos ven las motos sin matrícula:menos la policía.He estado a las 5am en la parada esperando un ómnibus,a mi lado policías esperando lo mismo,han pasado motos sin matrícula y a nadie se le mueve un pelo.Nadie va al trabajo a esa hora en una moto sin matrícula y el que trabaja tiene matrícula en su moto.

    Luego de ser rapiñado el ciudadano concurrió a radicar denuncia en la Seccional 4ª de Policía de Las Piedras.“Le voy a tomar la denuncia”,dijo el agente,“pero ya le digo que no tenemos personal para hacer nada”.“Ya se que no van a hacer nada”,respondió el ciudadano.“Vine para que figure en las estadísticas sino después dicen que el delito decreció”,terminó musitando con resignación.
    Ante la visible molestia del agente,agregó:“a 30 metros de donde ocurrió el hecho una finca tiene una cámara.
    El agente tomó nota de la denuncia en un cuadernito y ante el pedido del ciudadano extendió un papelito con un numerito y le dijo:“con este número luego sabrá el número de Novedad(SGSP)cuando se pase a la computadora”.
    Hasta el día de hoy-la rapiña ocurrió hace un lustro-,el ciudadano sigue esperando alguna novedad y si fueron a pedir la filmación.
    Normal.Para los descalzos se revisan las filmaciones y/o se envía a la Policía Científica cuando el descamisado ya fue abrigado con un tiro en la cabeza.
    Hay que tapar el ojo porque el homicidio “sale en la tele”.

    Luego y desde el principio aparece el derecho a la vida.Pero ese derecho también se niega.Porque si se tiene derecho a la vida también se debería tener el derecho a defenderla para intentar sobrevivir en el intento.
    Pues no.Como dijo el Inspector General y exdirector de la Policía Científica,Juan Carlos Vázquez(1),obtener un porte de arma es un verdadero Vía crucis.Lo fue para él con 40 años de policía y lo es para el descalzo obtener apena un permiso de tenencia de arma.
    Y si un ciudadano de a pie llega a estar amenazado de muerte junto a su familia por un malandra,poco menos que piden que lleve al malandra de testigo para obtener un porte de arma.Y no lo dan.Manejate,diría el Maicol.

    En síntesis,los ciudadanos están asustados,angustiados y desamparados por las autoridades.
    Las calles y también los hogares privados son de los malandras.
    Y,¡oh,casualidad!,el porte de armas también es de ellos.-

    (1)“Asaltos de película y la profesionalización de la delincuencia”.Canal 12.Esta boca es mia.23/01/2018.

  • Manuel Patrón Mederos

    Lo controles de la violencia

    Hace pocas horas escribí un comentario y fue eliminado.
    No se predica contra la violencia ejerciendo violencia contra uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos:la libertad de expresión.-