Jueves, 27 de agosto de 2015

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¿Y el Promejora? Una metáfora de nuestra situación educativa

El Programa Promejora de la ANEP es una buena síntesis y una metáfora de la situación y la historia reciente de nuestra educación.  El sistema educativo uruguayo tiene unas cuantas rarezas, en comparación con otros sistemas. Durante muchas décadas ha existido un, a mi juicio, equivocado orgullo por varias de estas características extrañas. Dado el fracaso que también llevamos décadas diagnosticando, con escasas etapas en las que se pasó a la acción para superarlo, esas rarezas se van convirtiendo progresivamente en sospechosas.

Una de esas rarezas es la casi nula autonomía y rendición de cuentas de los centros educativos. Durante buena parte del siglo XX el centralismo fue un adecuado método para la masificación, especialmente de la primaria.  A finales del siglo pasado una serie de cambios sociales hicieron que el centralismo resultara ineficaz para gobernar las políticas públicas, en el mundo y en Uruguay. Y de hecho la gran mayoría de las políticas públicas fue cambiando, algunas más rápido, otras gradualmente; una de las pocas excepciones es la política educativa no terciaria del Uruguay, que está bloqueada en la misma forma de gobierno desde hace décadas. No ha avanzado un paso hacia la autonomía de los centros y los mecanismos de rendición, que por anacrónicos, se reducen a ritos vacíos, repetidos sin convicción.  La investigación muestra que centralización y mala rendición de cuentas son la tormenta perfecta, para provocar el naufragio del sistema.

El Promejora no podría decirse que llegó a ser siquiera un primer paso hacia la autonomía y la rendición de cuentas, pero sí que supuso empezar a generar las condiciones básicas para darlo. La primera condición es fortalecer la capacidad de gestión de los centros. El Programa justamente consiste, esquemáticamente, en generar evaluaciones institucionales y mejoras sistemáticas por parte de los equipos de centros de educación primaria y media. A ello se abocó el Promejora, con dificultades y resistencias.  Por ejemplo, no se logró aplicarlo en ninguno de los militantes liceos de la capital, para ninguno de ellos era una herramienta necesaria o adecuada.  Paradójicamente, contó  con enormes apoyos. El principal acuerdo interpartidario del 2012 en educación, fue el referido a la gestión de los centros, lo que suponía la fundamentación y respaldo del Promejora. El gobierno y todos los partidos coincidieron, pero el sistema educativo no supo o no quiso llevarlo adelante. Y llegamos a hoy, cuando la web del Programa informa de unas pocas decenas de centros implementándolo y muestra un cronograma mínimo de actividades realizadas y programadas para el 2015.  En los pasillos el comentario es que está estancado o peor aún, en duda su continuidad.

El problema es que, con toda su modestia, esta ha sido la principal y una de las pocas iniciativas para mejorar la gestión de los centros educativos, una cuestión que debería formar parte de las prioridades para el cambio en educación.

Que se haya estancado en un nivel apenas inicial de desarrollo y que tienda a desvanecerse es la metáfora que mencionaba al principio.  Es una más, de una larga historia de intentos de reforma que parecen morir casi antes de haber efectivamente nacido. Muestra lo errático de la conducción educativa, que aún cambiando el gobierno nacional ha mantenido a los principales jerarcas, sin que pueda observarse una estrategia y una gestión de cambio consistente.  Mientras esto ocurre –o no ocurre- en el gobierno, cotidianamente se profundiza la catástrofe  en el funcionamiento y los resultados, que persiste aunque se va asordinando en los oídos de la opinión pública.

El mérito del Presidente Mujica fue hacerla visible; el nuevo gobierno le ha dejado el megáfono y la iniciativa a los sindicatos, cuyas reivindicaciones cada día se concentran más en cuanta plata hay y cuanto se les va a pagar, más allá de que la retórica sea la defensa de la educación. Pero ojo, la responsabilidad de gobernar la educación no es de los sindicatos.

Tal vez el gobierno tenga una última oportunidad con el presupuesto. Habrá que ver cómo, entre otras cuestiones, se plantea la mejora de la gestión de los centros educativos y, en ese sentido, como continúa y capitaliza la experiencia del Promejora.

Javier Lasida

Autor: Javier Lasida

Javier Lasida es Licenciado en Ciencias de la Educación de la Universidad de la República, Máster en Ciencias Sociales de FLACSO Buenos Aires y candidato a Doctor en Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Se desempeña como profesor titular e investigador en la Universidad Católica del Uruguay. Fue Director durante 6 años del Programa Projoven del Ministerio de Trabajo de Uruguay. Se ha desempeñado en roles de consultoría, gestión y evaluación de política educativa para varios gobiernos, instituciones privadas y organismos internacionales en Uruguay y varios países de la región. Es autor de libros y artículos en publicaciones académicas y en la prensa, en temas de su especialidad.