Opendoor bajo la lupa: volatilidad, nuevas estrategias y la expectativa ante el reporte de febrero

La jornada bursátil ha dejado números rojos para Opendoor Technologies Inc, que cerró su última cotización en 4,38 dólares tras sufrir un retroceso del 7,98 %, perdiendo 0,38 dólares por acción. Este movimiento a la baja se da en un contexto de alta expectativa, ya que el mercado aguarda con cautela los resultados del cuarto trimestre, que se presentarán este próximo 19 de febrero. Para muchos inversores, la gran interrogante es si la empresa, que supo ser una de las “meme stocks” protagonistas de 2025, logrará consolidar la recuperación que promete su nueva dirección.

Un escenario financiero complejo

Los últimos balances financieros pintan un cuadro desafiante para la compañía. En el tercer trimestre de 2025, Opendoor reportó ingresos totales por 915 millones de dólares. Si bien esta cifra superó las estimaciones de los analistas —que proyectaban unos 849,59 millones—, representa una caída drástica del 41,61 % respecto al trimestre anterior y un descenso del 34 % año contra año. La rentabilidad sigue siendo la asignatura pendiente: la empresa registró ingresos netos de -90 millones de dólares.

En cuanto a las ganancias por acción (BPA), el resultado fue menos alentador de lo previsto. Se declararon -0,12 dólares por acción, un desempeño que quedó por debajo de la estimación de -0,08 dólares, marcando una desviación negativa superior al 57 %. De cara al próximo trimestre, el consenso de analistas anticipa ingresos en el orden de los 594,05 millones y una pérdida por acción de -0,11 dólares, lo que mantiene la presión sobre la directiva para demostrar que el modelo de negocio es viable.

Gestión en tiempos de incertidumbre

No hay duda de que Opendoor opera en un entorno hostil. El modelo de “iBuying” (compra instantánea de viviendas) ha chocado de frente con un mercado inmobiliario complicado, donde las tasas hipotecarias se han mantenido obstinadamente altas a pesar de los recortes de tasas de la Reserva Federal. Sin embargo, hay indicios de que la tendencia podría estar empezando a cambiar, y es allí donde la figura del nuevo director ejecutivo, Kaz Nejatian, cobra relevancia.

Nejatian ha tomado el timón con una estrategia clara: reducción de costos, mayor volumen de operaciones y una fuerte apuesta por la inteligencia artificial. En un giro interesante, el ejecutivo señaló que la administración anterior dependía excesivamente de consultores externos para tareas que debían ser internas, responsabilidad que ahora ha vuelto a manos de la empresa. Aun así, la batalla es cuesta arriba. El inventario de viviendas cayó de 6.288 a 3.319 al cierre del trimestre, y las ventas bajaron de 3.165 unidades el año anterior a solo 2.568 en el último periodo reportado.

Señales de reactivación y transparencia

A pesar de los números rojos, existen señales tangibles de progreso que no deberían pasarse por alto. Nejatian ha implementado métricas claras para medir la recuperación y, en un ejercicio de transparencia poco común, habilitó un sitio web donde los inversores pueden monitorear el avance en tiempo real. Los datos muestran una tendencia al alza: mientras que en la última semana de septiembre solo se firmaron contratos por 120 viviendas, para finales de octubre esa cifra subió a 230. Más recientemente, en la última semana de enero, se alcanzó un pico de 303 viviendas bajo contrato.

Además del volumen, la empresa está mejorando sus flujos de trabajo con automatización de depósitos en garantía y ha expandido su capacidad para realizar ofertas en todos los estados de los Estados Unidos. Estos desarrollos sugieren que, aunque la empresa sigue operando a pérdida, la maquinaria interna se está volviendo más eficiente y agresiva.

La decisión del inversor: ¿riesgo u oportunidad?

La volatilidad es innegable. Opendoor pasó de estar al borde del abismo con una cotización de 0,51 dólares a dispararse un 1.800 % en menos de tres meses durante la fiebre especulativa de 2025. Aunque ha corregido desde esos máximos, el precio actual sigue incorporando una dosis importante de optimismo sobre la gestión de Nejatian.

Para el inversor con alta tolerancia al riesgo y capital disponible que pueda permitirse perder, entrar antes del reporte del 19 de febrero podría resultar una jugada interesante si los signos de progreso se confirman y la acción reacciona al alza. No obstante, el riesgo de un desplome es real si la velocidad de la recuperación no satisface al mercado. Para la mayoría de los perfiles conservadores, la prudencia dicta esperar a que los números confirmen que la recuperación es un hecho consolidado y no solo una promesa.