La carrera tecnológica por dominar la infraestructura de inteligencia artificial continúa acelerándose y sus efectos ya se palpan claramente en los balances financieros de los grandes jugadores del sector. Foxconn, socio estratégico de Nvidia y conocido también como Hon Hai Precision Industry, informó un salto del 22% en sus ingresos durante el último trimestre de 2025. Este repunte responde directamente al incremento del gasto que las firmas tecnológicas están destinando a la construcción de centros de datos y hardware especializado.
Cifras que superan las expectativas del mercado
La compañía taiwanesa reportó una facturación de 2,6 billones de dólares taiwaneses (aproximadamente 83.000 millones de dólares estadounidenses) en el trimestre finalizado en diciembre. El número no es menor, ya que supera con holgura las estimaciones de los analistas consultados por LSEG, quienes esperaban un techo de 2,4 billones. Según comunicó la propia empresa, tanto su división de componentes como el negocio de servicios en la nube demostraron un dinamismo robusto, logrando un crecimiento que excedió las previsiones internas y generando una base alta para el comienzo del próximo año fiscal.
Foxconn, que se mantiene como el mayor fabricante de electrónica por contrato del mundo, ha sabido reconvertirse en una pieza clave del rompecabezas de la IA. Sus acciones subieron un 25% a lo largo de 2025, sumándose a un alza del 76% registrada el año anterior. La firma prevé que sus ganancias se ubiquen en el rango superior de los últimos cinco años, impulsadas por el envío continuo de racks para servidores de inteligencia artificial, incluso al entrar en la temporada baja tradicional para los productos de tecnologías de la información.
Nvidia sigue imparable pero genera dudas
El éxito de Foxconn corre en paralelo al de su socio principal, Nvidia. El gigante de los chips presentó los resultados de su tercer trimestre fiscal de 2026 con números que impresionan: sus ingresos treparon un 62,5% interanual hasta alcanzar los 57.006 millones de dólares, mientras que el beneficio operativo creció casi un 65%. Si bien la acción de Nvidia ganó un 42% en 2025 —superando claramente al índice S&P 500—, actualmente ocupa el puesto 69 entre los papeles de mejor rendimiento, lo que marca una desaceleración frente a la euforia de periodos anteriores.
A pesar de estos fundamentos estelares, en el mercado persisten voces de cautela. Algunos analistas mantienen una calificación de venta sobre la acción, citando riesgos de valoración excesiva y múltiplos que exigen un crecimiento sostenido difícil de mantener a largo plazo. La preocupación radica en la dependencia del sector respecto a la deuda y en una posible saturación, dado que la adopción de la IA podría no estar avanzando a la velocidad necesaria para justificar tales inversiones.
Expansión estratégica y alianzas clave
Para mitigar riesgos y asegurar su posición, Foxconn ha tejido una red de alianzas estratégicas. En noviembre firmó un acuerdo con OpenAI para colaborar en el diseño de hardware de próxima generación. Previamente, en mayo, se anunció su asociación con Nvidia y el gobierno de Taiwán para proveer infraestructura a una gran fábrica de IA en la isla. Además, la compañía está ampliando su capacidad productiva en suelo estadounidense, sumando líneas de montaje de servidores en sus campus de Wisconsin y Texas, y ha adquirido una participación en la constructora de centros de datos TECO Electric & Machinery.
El factor iPhone y el gasto masivo de las Big Tech
Por fuera de la inteligencia artificial, Foxconn sigue teniendo un pilar fundamental en el ensamblaje del iPhone de Apple. Los modelos iPhone 17, lanzados en septiembre, han tenido una acogida muy positiva tanto en Estados Unidos como en China, impulsando actualizaciones de dispositivos y permitiendo a Apple superar a Samsung en volumen de ventas este año.
Mientras tanto, el mercado observa con atención el gasto de capital de los gigantes tecnológicos. Se proyecta que Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta aumenten su inversión conjunta en un 34%, rozando los 440.000 millones de dólares el próximo año. Sin embargo, la naturaleza circular de estos acuerdos —donde el dinero fluye entre pocos actores como OpenAI y las grandes tecnológicas— ha encendido las alarmas sobre la sostenibilidad de este “boom” y la falta de retornos inmediatos, alimentando el temor a que estemos ante una burbuja financiera a punto de estallar.