Amazon se ha consolidado no solo como el gigante del comercio electrónico, sino como una entidad que busca controlar cada aspecto de la experiencia del usuario, desde cómo se abona una compra hasta, en un futuro cercano, cómo nos movemos por la ciudad. Mientras que en su plataforma de ventas mantiene políticas estrictas que excluyen a grandes jugadores como PayPal, su división de tecnología avanzada, Zoox, se prepara para revolucionar el transporte urbano con una flota de robotaxis diseñados desde cero, marcando una hoja de ruta ambiciosa para los próximos años.
La lógica detrás del bloqueo a PayPal
Para muchos usuarios uruguayos y del mundo resulta llamativo que, al llegar al momento de pagar el carrito, Amazon no ofrezca la opción de utilizar PayPal. Siendo uno de los métodos más seguros y extendidos globalmente para transacciones online, su ausencia genera dudas. La razón de fondo no es técnica, sino estratégica y competitiva. Amazon cuenta con su propio sistema, Amazon Pay, operativo en varios mercados desde hace años, el cual busca retener al usuario dentro de su propio entorno financiero, protegiendo los datos de la tarjeta sin necesidad de terceros.
A esto se suma un historial de rivalidad corporativa. Durante mucho tiempo, PayPal fue propiedad de eBay, competidor directo de Amazon en el retail online. Aunque operan de forma independiente desde 2015, la lógica empresarial sugiere que Amazon no tiene incentivos para facilitarle el terreno a una compañía históricamente vinculada a su competencia. Por tanto, la empresa prefiere fomentar su ecosistema cerrado, ofreciendo garantías propias ante estafas o problemas con los envíos, similares a las que daría la plataforma de pagos externa.
Alternativas para sortear la restricción
Aunque la negativa es rotunda, existe una vuelta para quienes prefieren no ingresar su tarjeta de crédito o débito directamente en la web de Amazon y desean usar su saldo de PayPal. La maniobra consiste en adquirir tarjetas de regalo o cheques obsequio de Amazon en tiendas de terceros que sí acepten PayPal, como puede ser la misma eBay o plataformas especializadas tipo eGifter. Una vez comprado el código, este se canjea en la cuenta del usuario, cargando el saldo necesario para comprar sin que los datos bancarios toquen los servidores de la tienda de Jeff Bezos.
Zoox y el horizonte de 2026
Mientras Amazon blinda su sistema de pagos, su mirada hacia el futuro se centra en el asfalto. Zoox, la subsidiaria de vehículos autónomos de la compañía, ha confirmado a través de su cofundador Jesse Levinson que planean comenzar a cobrar por los viajes en sus robotaxis recién en 2026. Este paso dependerá, por supuesto, de obtener las aprobaciones regulatorias federales y estatales necesarias, pero marca un hito clave en su carrera por alcanzar a rivales como Waymo, propiedad de Alphabet.
La directiva que baja desde la cúpula de Amazon es clara: el foco debe estar puesto en el transporte de pasajeros y no en el reparto de paquetería. Aunque podría pensarse que el interés principal del gigante logístico sería automatizar sus entregas, Levinson explicó que mover personas por la ciudad representa un mercado “profundamente enorme”. Además, la logística de paquetes presenta desafíos complejos, como la necesidad de que las cajas entren y salgan del vehículo, algo que los humanos hacen por sus propios medios al subir y bajar de un auto.
Diseño pensado para el pasajero, no para el conductor
Una de las grandes diferencias que plantea Zoox frente a opciones como los Tesla o los vehículos de Waymo, es la concepción del auto. No se trata de vehículos tradicionales adaptados con sensores, sino de unidades fabricadas específicamente para ser autónomas. Estos coches, que ya superaron el umbral técnico del millón de millas en pruebas, carecen de volante y controles manuales. Su diseño interior se asemeja a un carruaje, con asientos enfrentados, suspensión activa y climatización de cuatro zonas, buscando una experiencia social y cómoda que los distinga en el mercado.
Levinson argumenta que los autos de los últimos cien años fueron diseñados en función de las necesidades del conductor humano, condicionando su forma y arquitectura. Zoox rompe con ese paradigma. Además, apuestan por baterías más grandes y eficientes, lo que resulta más amigable tanto económica como ambientalmente al requerir menos frecuencia de carga.
Perspectivas económicas a largo plazo
A pesar de los avances y de que los vehículos ya circulan gratuitamente en zonas de Las Vegas y próximamente en San Francisco para usuarios en lista de espera, la rentabilidad no llegará de inmediato. Levinson admite que el desarrollo es costoso y que Zoox no generará ingresos significativos para Amazon —su casa matriz valuada en billones de dólares— durante varios años más. Sin embargo, la proyección es que, con el tiempo, el negocio de los robotaxis se vuelva financieramente interesante, ya que los ingresos potenciales por viaje superan ampliamente los costos operativos, prometiendo transformar no solo la movilidad urbana, sino también la estructura de ingresos de la compañía.